
Karina Milei no estaba en la Casa Rosada cuando transcurría la conferencia de prensa de su protegido, Manuel Adorni. Era una presentación clave, pensada como un contraataque, para dejar de estar contra las cuerdas. Lo siguió por televisión y recién más tarde apareció en su despacho para tomarse una foto de la mano del jefe de Gabinete. “Quedó satisfecha”, sostienen, abrazados a un exagerado optimismo, entre sus leales.
La performance de Adorni registró mala recepción en el ecosistema digital. No despejó las dudas sobre cómo pagó el vuelo privado a Punta del Este ni tampoco acerca de sus propiedades. Evitó contestar eso deliberadamente y nadie explica de manera razonable dentro del Gobierno por qué se eligió ese camino. La única posibilidad es que quienes diseñaron la estrategia sintieran que no contaban con toda la información sobre la mesa para armar un texto más preciso sin riesgos.
La orden, impartida por Karina, es bancar aunque en el gabinete descuentan que si no merma el desgaste su salida es inevitable. Es difícil imponer otros temas, a no ser que conlleven su propia fuerza, como el fallo judicial a favor de YPF. Esa resolución le dio aire al ala del asesor presidencial, Santiago Caputo, porque de él dependen las espadas del equipo jurídico y por su vínculo con Estados Unidos. Continúan llegando buenas noticias del norte, a pesar del resquemor que generó que no se cumplieran, en la mirada de Washington, algunos puntos acordados a partir del respaldo financiero de octubre pasado. Por ejemplo, correr a China de ciertas posiciones en el país.
Lejos de mostrarse a la defensiva en su posición interna, en medio de la pulseada con Caputo, la hermana del Presidente no cambia sus planes. Asume cada día un rol más protagónico aunque sin estridencias. A diferencia del estilo ampuloso de Las Fuerzas del Cielo, referenciadas con el consultor, la gestualidad de Karina se ejerce prácticamente desde el silencio.
Al día siguiente de que la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) anunciara que había recibido un reconocimiento de la CIA –un apoyo directo a la gestión de Caputo– se dejó trascender que Martín Menem impulsaría a Sebastián Pareja como presidente de la Comisión Bicameral que controla las actividades del organismo. El armador bonaerense de La Libertad Avanza es el más atacado por la militancia digital y fue puesto nada menos que a auditar el desempeño de la agencia de espías.
Por cierto, el mensaje en el que se dio a conocer cerca de la medianoche del miércoles el respaldo de la central estadounidense fue borrado de la cuenta de X oficial de la SIDE. De manera informal, dijeron que era para hacer un “agregado” de información. El episodio luce un tanto improvisado para un organismo que acaba de ser premiado por su profesionalismo.
“Fue una ‘kariseñal’”, ironizan desde las cercanías de la secretaria general acerca de la unción de Pareja. La SIDE está virando aún sin cambio de nombres. En la cúpula permanecen Cristian Auguadra, puesto por el asesor presidencial, y Diego Kravetz, quien está con un pie afuera porque quiere retomar su participación en política. En lo operativo, crece la influencia del grupo que reporta a Jaime Stiuso, que a su vez empezó a redireccionar el barco hacia otro faro: el de la hermana presidencial. En este escenario, cobra especial interés el devenir de ARCA, la agencia de recaudación, por estas horas el lugar más sensible donde se libra esta disputa.
En paralelo, hay un despliegue sigiloso para armar reuniones reservadas con Karina entre miembros del denominado círculo rojo. Las transformaciones ocurren mientras en el Gobierno transmiten el mensaje de una “tregua”. La relación entre Karina y Santiago está rota, pero actúan una convivencia.
Caputo trabajó codo a codo con el equipo de Adorni en la estrategia de comunicación de crisis. La intención fue abandonar la posición defensiva. Hicieron lo suyo Belén Stettler (coaching y tonos) y Julián Hampton (discurso). Pero no hay truco que llene el vacío de las explicaciones que no se dan. La necesidad de intentar dar vuelta de página llevó a que agenden otra conferencia para el próximo miércoles.
El affaire se había enfriado durante el fin de semana largo, y la aparición del funcionario ante a los periodistas disparó un crecimiento de 224% en la conversación digital. “Adorni” fue tendencia durante 22 horas seguidas, con un 59% de impacto negativo, según un relevamiento de la consultora Enter. Sólo un 31% de núcleo duro lo celebró. “El sentimiento predominante fue de indignación, catalogando la actitud de ‘soberbia’ y remarcando una grieta de credibilidad frente al discurso oficial de ajuste a la política”, describe el informe.
Si se amplía la perspectiva, se dibuja una caída del poder de fuego de los libertarios en las redes. El 2024 fue su año de oro, cuando todo era novedad, y agosto fue el mes en el que se dio el pico de popularidad. Milei llevaba la motosierra en alto, y la oposición no asomaba la cabeza en medio de la denuncia de violencia de género de Fabiola Yáñez contra Alberto Fernández. Por entonces, el volumen llegaba a entre 8 y 10 millones de menciones por mes y la mirada era positiva.
Luego todo fue en declive. Así lo argumenta Lucas Raffo, consultor de Ad Hoc: «La curva viene cayendo. En 2025, directamente predominó la negatividad, profundizada por el salto de denuncia en denuncia ($Libra, Andis, Espert). El triunfo de octubre significó un impasse en la conversación digital donde el Presidente recuperó positividad y control del encuadre. Eso se terminó con los escándalos de marzo».
La pérdida de efectividad se refleja no sólo en situaciones críticas sino también cuando pretenden instalar su agenda. La falta de combustible para la “batalla cultural” se notó el 24 de marzo. El video oficial que difundió Casa Rosada tuvo muchas menos visualizaciones en el canal oficial que los de 2024 y 2025 (138 mil, contra 455 mil y 507 mil, respectivamente). Respecto de las redes, el volumen de conceptos asociados a “verdad completa” tuvo una baja de 69% respecto del año anterior, de acuerdo con datos de Ad Hoc.
En las huestes libertarias admiten el drenaje: «Se nos fue juventud y los que quedan están menos entusiasmados”. Puede haber varias razones que promuevan la baja, pero la tropa digital, más afín a las Fuerzas del Cielo, apunta a la mayor influencia en la toma de decisiones de Karina, los Menem (“Lule”, consejero político; y Martín, presidente de la Cámara de Diputados), y los referentes territoriales del partido, con Pareja a la cabeza. Todos ellos son cuestionados con apodos agresivos e insultos.
La militancia “celestial” va cediendo organicidad y, para no focalizar en la interna, se nutre de temas lejanos: Trump, la guerra en Medio Oriente, el islam, Pedro Sánchez, etc. Javier Milei volvió en los últimos días a contestar por ráfagas a usuarios comunes, como en otras épocas. De hecho, hasta lo hacía con humor a quiénes que lo atacaban con referencias estéticas de mal gusto. “El gordo baja la inflación. Hasta lo hice con mi propio cuerpo…”, le respondió un tuitero que lo increpó.
El Presidente machaca con que hay un intento de montar un relato económico distorsionado. El ministro de Economía, Luis Caputo, festejó datos récord de consumo. Es cierto que hay una recuperación pero es selectiva: crece la demanda de bienes durables, como autos y motos, y caen las compras de consumo masivo en supermercados y almacenes. Se registran además siete meses consecutivos de caída en términos reales de la recaudación, lo que refleja, entre otras cosas, un descenso en la actividad. Hace diez meses que la inflación no baja.
Milei ha sabido lidiar con los costos de un escenario de ajuste y, de hecho, supo acumular capital político en ese proceso. Superó momentos críticos y se reinventó. Tiró a 230 funcionarios por la ventana desde que inició su gestión, pero no consigue administrar una división interna entre dos afectos (su hermana y su asesor) que le genera errores no forzados. El caso Adorni pegó en la fibra del discurso anti casta, y hay una narrativa que entra en crisis. El proyecto libertario nació con un discurso providencial y, de a poco, se va desvaneciendo la épica.