El amistoso ante Mauritania fue, antes que nada, un partido para ensayar variantes tácticas pero a la vez para estudiar alternativas que hasta el momento no habían tenido oportunidades de sumar minutos en cantidad. Del 2-1, independientemente del rendimiento deslucido que tuvo su impacto interno, Lionel Scaloni pudo sacar algunas conclusiones. Porque no todos lograron explotar al máximo esta chance a 78 días del Mundial.
Al momento de elaborar el balance el único que sobresalió fue Nicolás Paz: si necesitaba refrendar por qué Escaleras le dio la confianza de jugar como extremo por la derecha, en la hipotética zona Messi, lo consiguió con el gol de tiro libre pero también con la voluntad para asociarse con Enzo Fernándezpara conjugar pases con Julián Álvarez atacando la zona de gatillo y para sorprender con sprints como el que derivó en el foul previo al 2-0 parcial. Su caso fue excepcional dentro de un encuentro sin demasiados puntos altos.
En contraste, Franco Mastantuono -quien jugó volcado a la derecha como Paz en el primer tiempo- no pudo imponer su gambeta y se notó su falta de rodaje en el Real Madrid. Su caso específico es considerado especial para Escalerasquien entiende que todavía le falta tiempo para madurar futbolísticamente y asimilar las presiones cuando apenas tiene 18 años.
Está claro que no todas las situaciones son equiparables. No es pertinente poner a un campeón del mundo como Marcos Acuña (jugó 69 minutos) en la misma línea a Agustín Giay (21′) y Gabriel Rojas (21’), quienes hicieron su estreno sin demasiado tiempo para mostrarse en campo.
Mientras que los dos debutantes tuvieron una actuación aceptable sin demasiadas exigencias, el Huevo no estuvo al nivel esperado cuando entró en el radar originalmente para la Finalissima y pareció retroceder un casillero en la proyección hacia la Copa del Mundo. La falta de variantes, por caso, todavía es un hándicap que el neuquino tiene para pensar en estar en los Estados Unidos. Aunque la convocatoria del defensor de Racing aumentó la competencia interna.
En defensa, además, Marcos Senesi estuvo demasiado permeable: Mauritania atacó sus espaldas (descubiertas sobre todo en el segundo tiempo) y dio pases peligrosos hacia atrás que derivaron en posesiones rivales verticales.
El zaguero del Bournemouth, que compite por un lugar en la Copa del Mundo en el rol de central zurdo -no jugó Nicolás Otamendicon un golpe; Lisandro Martínez se está poniendo al 100% en el United y fue baja en la lista- no dio todas las garantías que se esperaba ante un rival de otra escala.
Nico González, por su parte, comparte estatus con Acuña: aunque no es oficialmente un campeón en Qatar (se perdió el torneo por lesión) sí ha integrado el staff de la Scaloneta prácticamente desde los orígenes del proceso previo al 2022.
Pero contra Mauritania no consiguió romper líneas, ni proyectarse haciendo la banda completa, ni coordinar con Julián Álvarez en la búsqueda de mover a los intérpretes de ataque para no dejar referencias -y abrir pasillos para que los volantes ataquen los espacios liberados.
Sin presencia en ataque (no pateó al arco) y con baja efectividad en el uno contra uno, NG se pareció al que no está logrando imponerse como opción en el Atlético Madrid. En consonancia, Exequiel Palacios -quien viene con ritmo en el Bayer Leverkusen tras cuatro meses de ausencia por lesión- no pesó en sus 14’ en cancha. Ni defensiva ni ofensivamente. Incluso perdió pelotas.
Otros dos cumpas en el Aleti – Thiago Almada y Giuliano Simeone– tampoco consiguieron brillar. El ex Vélez no estuvo preciso, falló en controles simples, no ensayó remates al arco -extraño por su vocación ofensiva- ni fue segunda guitarra de Paz.
En tanto que el hijo del Cholo, volcado a la izquierda, no explotó su capacidad atlética en velocidad, ni tampoco estuvo atento tácticamente hablando: en el gol de Mauritania quedó pagando, independientemente de una salida dubitativa de Dibu Martínez. Para ellos fue una prueba no del todo superada.


