
Los aumentos de los combustibles (nafta y gasoil) seguirán durante todo abril, mientras el petróleo crudo se sostiene por encima de los 100 dólares por barril y el JP Morgan alerta que pronto podría escalar a US$ 150.
En marzo, la nafta y el gasoil tuvieron la mayor suba de los últimos dos años: fue de entre 20% y 25%, según la variedad y la región del país. Excepto en la Patagonia, en el resto del país todos los combustibles quedaron por encima de los $ 2.000 por litro; pero en algunas estaciones YPF de la Ciudad de Buenos Aires, al cierre de esta edición la nafta súper se mantenía en $ 1.999.
Solo cuando asumió el presidente Javier Milei, en medio de un desequilibrio en los precios relativos de la economía argentina, hubo aumentos mayores que en marzo 2026: a los pocos días de asumir hubo un alza de 37% y al mes siguiente, otro 27%, para aliviar los atrasos previos, que provocaron un desabastecimiento en medio de la campaña electoral.
Pese al fuerte incremento mensual, los precios de los combustibles en las estaciones de servicio todavía tienen un atraso de entre 15% y 30% frente a su paridad internacional, según los ejecutivos petroleros consultados por Clarín.
«Con estos parámetros, el retraso en naftas es de 15% y en gasoil, de 30%. En el caso del diésel, además, el mercado internacional paga un premio por falta de disponibilidad física, que puede sumar un 20% más», cuentan los expertos. Es decir, a las refinerías les conviene más exportar el combustible que venderlo en el mercado interno y tienen económicamente ese «costo de oportunidad» perdido.
La estrategia de las petroleras es ir actualizando sus precios en silencio, día a día. Un shock global como el de la guerra en Medio Oriente y el bloqueo en el Estrecho de Ormuz se sintió en todo el mundo, incluso peor en muchos países que en la Argentina.
A diferencia de otros gobiernos, el equipo económico de Milei prefirió no intervenir el mercado de los combustibles para dar una señal positiva a los inversores de que los precios se negocian libremente entre privados.
Según un informe que emitió la semana pasada el consultor y ex secretario de Energía Daniel Montamat, el petróleo local se comerció a US$ 87 por barril en promedio, apenas dos dólares por debajo de su paridad internacional.
No obstante, el Gobierno no recurrió a herramientas que podría haber usado para contener el impacto del shock, como una baja de impuestos a los combustibles -tampoco los subirá, como estaba previsto-, un cierre temporal de las exportaciones o un aumento discrecional de las retenciones, por encima de la normativa vigente.