
Luego de cerrar la temporada de verano de Sex, la obra de José María Muscari, Gloria Carrá decidió mantener perfil bajo y por estos días está abocada a acompañar a su hija Ángela Torres en el gran presente profesional y sentimental que atraviesa la joven cantante.
No obstante, la actriz sorprendió al revelar que padece un trastorno poco conocido y no solo contó de qué se trata, sino también cómo impacta en su vida cotidiana.
De esta manera, Carrá reveló que la condición le dificulta reconocer rostros. “Cada vez que le digo a alguien: ‘Perdón, pero no reconozco las caras’, me responde: ‘Y yo no reconozco los nombres’, pero eso no tiene nada que ver”, planteó la actriz en Otro Día Perdido (El Trece).
Esto se debe a que Mario Pergolini deslizó que él también padece el mismo diagnóstico, ya que —según explicó— tiene dificultades para identificar caras y recordar nombres.
Fue entonces cuando la actriz reveló que el trastorno que sufre es prosopagnosia mejor conocido como ceguera facial.
Su nombre tiene origen en los términos griegos prosopón, que significa rostro, y agnosia, que refiere a la ausencia de conocimiento. Dicho concepto fue utilizado por primera vez en 1947 por el neurólogo Joachim Bodamer.
Se trata de un déficit neurológico que afecta el procesamiento cerebral y que alcanza al 2,5 % de la población mundial, por el cual la personas no pueden reconocer rostros humanos, incluso los de familiares o el propio frente al espejo.
Cabe destacar que existen dos tipos de prosopagnosia: la congénita y la adquirida. La primera está presente desde el nacimiento, mientras que la segunda se produce a raíz de lesiones en el lóbulo temporo-occipital, que pueden ser provocadas por hemorragias o tumores.
A diferencia de otros trastornos, este no tiene un tratamiento efectivo, salvo en los casos en los que exista una causa orgánica, como un tumor o un hematoma, que le permita ser tratado. Sin embargo, existen estrategias de rehabilitación y compensación que ayudan a mejorar la calidad de vida del paciente, enfocadas principalmente en aprender a utilizar pistas no faciales para reconocer a las personas.
«Me gusta mucho estar diciendo esto acá porque cuando lo digo, medio a la pasada, porque no siempre quiero andar explicando todo…suena medio raro y también quedo mal de verdad«, manifestó, sincera.
En esta misma línea, Carrá enfatizó la dificultad que tiene para lograr reconocer los rostros de las personas: «Es algo que no puedo. El cerebro no puede ordenar la cara. Se desordena la cara«.
«Ósea, yo te veo normal. Y muchos, a veces, creen que no lo hago de colgada que soy y no es así. Aunque me digo a mi misma que me tengo que acordar, cuando me di vuelta ya no se como era el pelo ni la cara, nada«, detalló a continuación sobre cómo el trastorno influye en su manera de socializar.
En este sentido, Gloria recordó: «¿Sabes las veces que me ha pasado de entrar y saludar tres veces a la misma persona, y que me dijeran: ‘Ya me saludaste’ y tener que pedir perdón? Ni te cuento con las maestras y con los chicos…».
De este modo, Carrá contó que, cuando organizaba los cumpleaños de su hija Ángela Torres, tenía dificultades para recordar los rostros de las madres y de los niños que asistían a las fiestas.
“Las madres me traían a los chicos, pero cuando los venían a buscar yo no sabía cuál tenía que entregar. Si era varón o nena. Me ponía muy nerviosa. Entonces les decía: ‘Pasá, está jugando’, pero la verdad es que no tenía idea”, relató.
Finalmente, Carrá reconoció que el trastorno no solo le afecta en el trato cara a cara, sino también cuando ve a las personas en pantalla.
“Hay gente que está en mi radar, pero cuando no… Por ejemplo, si veo películas coreanas o cualquiera en la que los protagonistas se parecen un poco, ya no puedo. Me hago un lío tremendo”, concluyó.