
En pleno viaje alrededor de la Luna, los tripulantes de la misión Artemis II de la NASA le dedicaron un rato a su historia personal. Fue así como, tras una emotiva petición, los cuatro terminaron abrazados con los sentimientos a flor de piel.
La situación se produjo después de que Jeremy Hansen, el astronauta canadiense, le comunicara a los controladores de la misión que querían bautizar a dos cráteres de la Luna que hasta entonces no tenían nombre.
Primero, propusieron llamar “Integrity” a un cráter ubicado entre la cuenca Orientale y el cráter Ohm, en honor a su cápsula Orión. «Si uno mira el cráter Orientale en el lado opuesto y luego traza una línea recta hasta Ohm en el otro lado, relativamente en el medio hay un cráter sin nombre, y nos gustaría sugerir que se llame Integridad», dijo Hansen.
Pero el momento lacrimógeno se dio poco después, cuando Hansen leyó la segunda propuesta.
«Hay una característica en un lugar realmente interesante de la Luna, justo en el límite entre el lado visible y el lado oculto. De hecho, está justo en el lado visible de ese límite, así que en ciertos momentos de los tránsitos lunares alrededor de la Tierra, podremos verla desde nuestro planeta», comenzó Hansen.
Describió a ese espacio como un “punto brillante en la Luna” y luego, con ayuda del resto de la tripulación, propuso que se llame Carroll en homenaje a la exesposa del comandante Reid Wiseman, fallecida en 2020.
To commemorate the Artemis II mission, the astronauts announced their suggestion to rename certain features on the Moon to honor the Orion spacecraft, named Integrity, as well as commander Reid Wiseman’s late wife, Carroll. pic.twitter.com/ejfhnItDo8
— NASA (@NASA) April 6, 2026
Al final del mensaje, todos los miembros de la tripulación se abrazaron mientras el Control confirmaba por radio los dos cráteres lunares recién nombrados.
Reid Wiseman también tuvo tiempo también para saludar a su familia, que se encuentra en el Centro de Control de la Misión, en Houston.
«Tenemos a la familia de Reid en la tribuna de observación. Pueden saludarles cuando quieran», dijo Jenni Gibbons, una astronauta canadiense que se comunica con la tripulación desde el centro.
«Es fantástico oír eso. Gracias, Jenni, y un saludo a Ellie y Katie. No sé quién más está ahí dentro, pero es genial saber que están en el Centro de Control de la Misión siguiéndonos», dijo Wiseman, refiriéndose a sus dos hijas. «Lo estamos pasando de maravilla aquí arriba, y la vista de la luna es absolutamente increíble».
Wiseman hizo un gesto con las manos, formando un corazón y señalando una pulsera que llevaba en la muñeca.