A poco de asumir como ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques había resuelto mantener a los dos veedores puestos por la Inspección General de Justicia (IGJ), para supervisar a la AFA. Esto, pese a que se habían relevado a gran parte de los funcionarios de la gestión de Cúneo Libarona, Sin embargo uno de ellos renunció de manera sorpresiva, a un mes de haber sido confirmado: el abogado Agustín Ortiz de Marco.
El letrado había sido propuesto originalmente cuando Daniel Vitolo estaba a cargo de la IGJ y siguió con la entidad al mando de Alejandro Ramírez. «Motivan esta decisión cuestiones profesionales y personales que me impiden asumir esta responsabilidad»escribió Ortiz de Marco en su carta a Mahiques.
Lo que no argumentó es por qué demoró 30 días en tomar conciencia de que no podía hacerse cargo de una situación muy sensible por la cantidad de denuncias contra la AFA. Recordar: además de la causa por evasión de aportes están las de posible maniobras fraudulentas durante el cepo cambiario en el gobierno de Alberto Fernández, de lavado de dinero con la financiera Sur Finanzas y las que fueron expuestas al juzgado de Ariel Lijo por supuesta corrupción arbitral.
Junto con Ortiz de Marco también había sido nombrado el contador Rubén Miguel Papacena, quien por ahora sigue en funciones. El reemplazante del funcionario que resolvió apartarse debe ser resuelto por Mahiques.
La salida del abogado expone una posible fragilidad en el control del manejo de la AFA que busca el Gobierno Nacional.
Pasado del ministro en AFA
Recordar: Mahiques había sido nombrado por Tapia como el vicerrector de la Universidad de la AFA. Pero pidió que su nombre saliera de la página oficial tras su asunción como ministro de Javier Milei Además, ocupaba un cargo de representante en la Comisión de Ética de la Conmebol. De todas maneras, la web de UnAFA fue dada de baja poco después del anuncio oficial, del que había participado Claudio Tapia.
Otra polémica surgió porque su padre, el camarista Carlos Mahiques, habría celebrado un cumpleaños en una mansión de Pilar que es adjudicada a Pablo Toviggino pero figura a nombre de un monostributista, de apellido Pantano, y la madre de este, Ana Conte.


