Tal vez no haya mejor noticia en el clásico de ayer en la Bombonera. No importa cómo haya jugado, sino que Exequiel Zeballos ingresó desde el banco y reapareció después de 70 días. En el inicio de la seguidilla entre Torneo Apertura y Copa Libertadores para darle a Boca una variante de temer.
Zeballos ingresó a los 25 minutos del segundo tiempo por Alan Velasco y enseguida buscó sus gambetasesas que fueron imparables en el tramo final del 2025, cuando el equipo levantó, se clasificó a la Copa Libertadores y llegó a los playoffs del Torneo Clausura. Pero sus intentos no terminaron bienle costó sacarse a los rivales de encima por su falta de ritmo.
El Chango se lesionó el 3 de febrero en un entrenamiento, después de haber jugado ante Riestra, Estudiantes (con gol) y Newell’s. El desgarro grado 3 en el bíceps femoral le llevó un buen tiempo, por lo que su vuelta se planteó que sea progresiva, poco a pocopara no arriesgar al que supo ser el más desequilibrante del equipo y que tiene un largo historial de lesiones.
“Lo quiero mucho al Chango, me genera alegría su vuelta. No la pasó bien en el inicio de la lesión e hizo un esfuerzo grande para empezar a reponerse. Más allá de la necesidad del cambio, queríamos que volviera a sumar minutos y tener confianza de la capacidad de juego. Tenerlo en condiciones nos pone contentos”, dijo Claudio Ubeda en la conferencia.
“Es un chico muy querible. Cuando iba a entrar, lo abracé y le dije: ‘Metele: intentá hacernos ganar el partido”, agregó.
El lugar de Zeballos en este Boca
Pero hay otro detalle no menor a tener en cuenta y es que el lugar de Zeballos lo terminó llenando Tomás Aranda, hoy una de las grandes figuras del equipo. En su ausencia también cambió el esquema, pasando de un 4-3-3 a un 4-4-2 y encontrando el nexo ideal -a través del pibe de 18 años- para conectar líneas entre Paredes y los dos delanteros.
Así las cosas, el 7 bravo deberá volver a ganarse el lugar en medio de la rotación que puede haber en los próximos compromisos. Ya sea cuando Aranda, Merentiel o Bareiro necesiten descansar.
El desafío de Ubeda será encontrarle un luga r. Porque si lo hace (sin romper el mediocampo que se convirtió en el corazón de este nuevo Boca) y consigue que Aranda y Zeballos funcionen a la par, sin dudas tendrá un equipo de temer…






