Boca ya juega la Copa desde la cabeza. Y también desde el piso. Porque si algo dejó en claro la práctica de este domingo en Boca Predio es que el debut del próximo martes en la Copa Libertadores ante la Universidad Católica se empezó a preparar desde los detalles. Y uno de ellos, esta vez, está en el césped.
Pensando en lo que será la visita del martes a Universidad Católica en el San Carlos de Apoquindo, donde el campo es de césped sintético, Boca cambió la rutina: se mudó a una cancha artificial en el Predio y ahí metió fútbol. Sí, ensayo formal, de los que empiezan a mostrar pistas. Porque el equipo de Claudio Ubeda no sólo buscó adaptación al terreno, sino también ajustar piezas.
El equipo que paró en la práctica
Ahí apareció una certeza: Leandro Paredes vuelve al 11. Tras la carga de minutos con la Selección y su ingreso desde el banco en Córdoba, el capitán ahora sí iría de arranque en Chile. Un regreso pesado, de esos que ordenan todo. En su lugar saldría Ander Herrera, que ya había dejado su lugar en el último partido.
Pero no es la única ficha que se mueve en el medio: también reaparece Santiago Ascacibar, mientras que Milton Delgado y Tomás Aranda se mantienen firmes, sosteniendo una estructura que empieza a repetirse.
Igual, donde más mano metió el Sifón fue atrás. Porque si arriba no se toca (seguirían Miguel Merentiel y Adam Bareiro), la defensa sí tuvo reset. Ubeda volvió a parar a los que hoy parecen ser sus elegidos: Marcelo Weigandt, Lautaro Di Lollo, Ayrton Costa y Lautaro Blanco. La última línea titular, la que quiere que se adapte rápido… incluso al rebote distinto de una cancha que no perdona.
Así, Boca ajusta, prueba y se acomoda. Porque la Copa no espera. Y el martes, en Chile, ya no habrá margen para ensayar.




