04/09/2026 12:08hs.
Fueron 242 días que mezclaron todo tipo de sensaciones. Tristeza, angustia, no entender el por qué, motivación para salir adelante, entrenamientos diferenciado y una gran fortaleza mental. Todo eso y más tuvo y superó Pezzella alemana para que se diera su tan ansiado regreso a las canchas luego de la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda sufrido el 9 de agosto del año pasado.
Referente del plantel, su vuelta y el nivel que mostró en la noche contra Blooming fue una muy buena noticia para el Chacho Coudetademás de alegrar a sus propios compañeros. Muy saludado post partido e incluso en el banco de suplentes cuando fue reemplazado cerca del final, también recibió un mimo vía redes de uno de los grandes amigos que tiene actualmente en Río: Marcos Acuñaquien no viajó a Bolivia porque debía cumplir la fecha de suspensión que arrastraba de la Libertadores pasada contra Palmeiras, le dejó un mensaje en Instagram.
“Feliz por tu vuelta, amigo”le escribió el Huevo en una historia que tenía la foto de él hablando post partido. Y un rato después, llegó la respuesta del central, con un “amigo” y un corazón. María Julia Silvaesposa de Acuña, también felicitó al zaguero: la relación entre ambas familias viene de la época en la que compartían ciudad al jugar en Betis y Sevilla y también se encontraban en la Selección.
Un regreso esperado
Después de reaparecer en la lista de concentrados frente a Belgrano y de ocupar un lugar en el banco de suplentes, la roja a Martínez Cuarta desde el vestuario obligó a Coudet a rearmar la zaga y a inclinarse por el campeón del mundo en lugar de Ian Subiabre. Luego de una rápida entrada en calor, totalmente imprevista, volvió a un campo de juego con la #20 en la espalda y no desentonó en una prueba exigente, con inferioridad numérica y en un campo pesado.
Con 75 minutos en canchaen los que completó 13 despejes (cometiendo sólo una falta) y destacado por su firmeza y autoridad en el juego aéreo, ítem en el que ganó 6/7 duelos, salió a cinco del final para dejarle su lugar a Paulo Díaz. Un cambio que, lejos de encender nuevamente las alarmas, se debió justamente a su larga inactividad.
«Salí porque llevaba mucho tiempo sin jugar, me vengo entrenando a la par hace un mes y medio, pero el ritmo de partido no es el mismo. Tenía el gemelo medio cargado de tantos saltos y había hablado de que era hasta donde pudiera», explicó el central de 34 años, que se puso como objetivo en su recuperación volver para el arranque de la Copa Sudamericana y lo cumplió. Un premio al esfuerzo después de un proceso complejo, a tal punto que en los últimos días reconoció que su salud mental «no pasaba un buen momento» antes de la lesión.





