La Gerencia Técnica de la Dirección Nacional de Arbitrajeencabezada por Federico Beligoycomunicó oficialmente una modificación en la interpretación reglamentaria del fútbol argentino: pararse sobre la pelota será sancionado como conducta antideportiva.
La decisión se tomó a partir de lo ocurrido en el partido entre Estudiantes de La Plata y Unión de Santa Fedonde Julián Palacios realizó la maniobra en pleno juego, generando una reacción inmediata de los jugadores rivales y un clima tenso que derivó en disturbios sobre el final.
Hasta ese momento, la acción no estaba penada en Argentina, aunque sí en Brasildonde se considera una provocación directa al rival. El reclamo de Eros Mancuso durante el partido tuvo relación con esa experiencia previa en el fútbol brasileño, donde este tipo de jugadas ya son sancionadas.
De Brasil a Argentina: el antecedente que marcó el camino
El cambio de criterio replica lo implementado por la Confederación Brasileña de Fútbolcual desde 2025 castiga la acción con tarjeta amarilla y tiro libre indirecto. Según ese organismo, se trata de un gesto que busca provocar al rival y que puede derivar en conflictos dentro del campo de juego.
El detonante en Brasil había sido una acción de Memphis Depay durante la final del Campeonato Paulistaque terminó en una pelea generalizada. Desde entonces, la normativa se endureció y ahora encuentra eco en el fútbol argentino.
El comunicado difundido por la Dirección Nacional de Arbitraje es claro: la acción será considerada una “falta de respeto al juego”además de representar un riesgo físico y generar desorden en los partidos. Por lo tanto, los árbitros deberán sancionarla disciplinariamente cada vez que ocurra.
Del “lujo” de Barco a la prohibición oficial
La jugada había ganado notoriedad en Argentina a partir de Valentín Barcoquien la popularizó en la semifinal de la Copa Libertadores 2023 con la camiseta de Boca Juniors delante de palmeras. Aquella acción, lejos de ser sancionada, fue celebrada por algunos como un gesto técnico y criticada por otros como una provocación.
Días antes del episodio en La Plata, el propio Barco volvió a referirse a la jugada en una entrevista. «Eso es fútbol. Los brazucas son así, no pueden decir nada», defendió su postura, sin arrepentimientos. Sin embargo, el nuevo criterio marca un límite claro: lo que antes podía interpretarse como potrero, ahora tendrá consecuencias reglamentarias.

