El sueño de dos hermanos de Caá Catí, hinchas de Río desde la cuna, está cada vez más cerca de hacerse realidad. maxi meza transita la recta final de su recuperación y se ilusiona con volver a las canchas en el mismo momento en que Juan Cruz Mezasu hermano menor, empieza a asentarse en el once titular de Eduardo Coudet. Ese sueño que durante tanto tiempo les fue esquivo, hoy asoma como una posibilidad concreta.
El momento de la rehabilitación de Maxi Meza invita al optimismo. Tras una etapa marcada por lesiones que lo alejaron de las canchas -la última de ellas fue una grave avulsión (desprendimiento) del tendón rotuliano en su rodilla izquierda-, el correntino volvió a encontrar continuidad en los entrenamientos y su evolución física empieza a entusiasmar con un pronto regreso.
El propio Eduardo Coudet lo incluyó en su análisis post victoria ante bragantinoy lo destacó por su progreso, un indicio claro de que su regreso a las convocatorias podría darse más temprano que tarde. «Maxi Meza viene trabajando bien, lo veo bien, con una mejora muy buena, y nos vendría muy bien su participación. Lo veo cada vez más cerca de poder estar y ayudarnos”, dijo EC. Está claro: de mantenerse esta tendencia, no sería extraño verlo aparecer en alguna de las próximas listas.
Detrás de esa posible vuelta hay un motor especial. No se trata únicamente de competir otra vez al máximo nivel, sino de cumplir un deseo profundamente personal: compartir equipo con su hermano. Juan Cruz, surgido de la cantera de River, ya había dejado en claro lo que significaría ese momento. “Mi objetivo es poder debutar acá en River, poder jugar con mi hermano a ver si se da. Ojalá se dé. La verdad nunca me imaginé que podía llegar a compartir vestuario con él. Ojalá se dé, pueda venir y estar juntos”expresó en su momento.
Hasta ahora, el destino les jugó una mala pasada. Cuando Juan Cruz dio sus primeros pasos en el plantel, Maxi se encontraba en plena recuperación de su lesión de rodilla. Y cuando el mayor logró dejar atrás ese proceso, el juvenil había perdido terreno, por lo que nunca coincidieron siquiera en una convocatoria. U na historia de tiempos desfasados que, sin embargo, parece empezar a acomodarse.
Con la ilusión de coincidir dentro de la cancha, un deseo que se sostiene en un recorrido siempre compartido: hace algunas semanas, Maxi publicó en sus redes un video en el que Juan Cruz lo asistía con masajes en la rodillaacompañándolo de cerca mientras atravesaba su recuperación.
El vínculo entre ambos se construyó siempre alrededor de la pelota. Juan Cruz lo tiene como referente desde chico y no pierde oportunidad de remarcarlo. En un amistoso de Reserva ante Desamparados de San Juan, marcó un gol desde mitad de cancha y, entre risas, lo explicó así: “Me enseñó un poquito él. Ahora le voy a mandar el video a toda mi familia, para que todos lo vean, incluso él”.
Hoy, con Maxi cada vez más cerca de volver y Juan Cruz consolidándose paso a paso, el fútbol empieza a ofrecerles una revancha. La chance de compartir cancha con la camiseta de River ya no parece un sueño lejano, sino una escena que empieza a tomar forma. Y en esa historia, la familia aparece como el verdadero punto de partida… y también como el destino.


