Si hay que hacer un análisis de las palabras de Diego Simeone en conferencia de prensa post eliminación de la Champions Leaguese desprenden dos puntos que no son menores. Uno realmente meritorio por parte del DT a la hora de hablar de la campaña realizada de su equipo y otro polémico cuando se refiere al poderío económico del rival. ¿Por qué?
Simeone, resultadista si los hay, repasó rápidamente la labor en esta Champions y destacó el papel hecho pese a no llegar a la final, que era lógicamente el deseo de todos: “Hemos llegado mucho más lejos de lo normalmente esperado. Ha sido muy buena, hemos dado lo máximo”. Es una evolución saludable en su discurso, que se aparta de lo que alguna vez había manifestado en 2016, tildando de “fracaso” obtener un segundo puesto al perder dos finales. Fracaso, una palabra dañina si las hay.
Ahora bien, ¿en qué hace agua la otra parte de la exposición de Simeone? Cuando habla de Arsenal y del diferencial “económico”. No le quita méritos al primer finalista y líder de la Premier League, pero no deja de lado el tema del dinero y presupuesto invertido por el conjunto inglés. Y como si el Atlético fuera un conjunto modesto en ese aspecto, como si fuera el mismo Atlético que tomó el Cholo cuando llegó en 2012 que apuntaba a hacer una discreta performance en la Primera División de España.
Los datos matan cualquier tipo de relato. Tomando en cuenta los movimientos de la presente temporada, Arsenal gastó 294 millones de euros, pero el Atlético no se quedó en la humildad. También puso billetes sobre la mesa para potenciar a su equipo : 229 palos.
Simeone podría argumentar a su favor, en base a datos de público conocimiento, que Arsenal es la tercera plantilla más cara de Europa (valuada en 1230 millones según Transfermarkt) y que tiene 14 jugadores que valen más de 40 palos. Que pagó 70 palos por Zubimendi, casi lo mismo por Eze, 67 por Gyokeres y así…
Pero en esta verdadera pelea de presupuestos millonarios, el Atlético -decimotercero la valoración del plantel en Europa según la misma página- desembolsó, abordando algunos casos, 42 millones por Baena, 35 por Lookman, 26 por Hancko, 24 por Cardoso y 22 por Raspadori, al que luego por ejemplo mandó de nuevo a Italia por decisiones deportivas. Y, en 2025, había pagado poco más de 75 por Julián Álvarez, 42 por Connor Gallagher y casi 35 por Robin Le Normand. Ah, en esa temporada 24-25 había gastado 188 millones. ¿Humilde? Para nada. Tiene billetera. Millones más, millones menos, se sitúan en otra galaxia para las latitudes, por ejemplo, del fútbol argentino. Dos equipos con jugadores de jerarquía total, mundialistas y de primer nivel.
Sí, hay una diferencia favorable a Arsenal en lo económico, pero claramente no fue un duelo de David contra Goliat. El team de Arteta no jugó, sin menospreciar, contra un equipo del ascenso de España o de tercer mundo en Europa. Atlético, que lleva cinco años sin sumar una vuelta olímpica, maneja hace tiempo presupuestos considerables a partir del crecimiento deportivo e institucional en el que el Cholo ha puesto su granito de arena.
