Hubo un público ansioso por recibir a Robert Plant que, con sus 77 años, es uno de los grandes artistas de la era del rock que se mantiene en gran forma, no sólo por la calidad de su voz sino también por esa necesidad de seguir creciendo y que con Saving Grace (Gracia Salvadora) dio otro paso adelante en ese sentido.
Quizás la propuesta que trajo a la Argentina en su tour Rugido de otoño es de las más fieles a sus raíces folk, country y blues. Raíces desde las que han surgido las mejores canciones.
Saving Grace tiene a Suzi Dian en canto y acordeón, Matt Worley en banjo, guitarra y mandolina, Tony Kelsey en guitarra y mandolina, Barny Morse Brown en chelo y Oli Jefferson en batería. Un ensamble que suena compacto, versátil y con excelentes instrumentistas. Podríamos decir que Plant inauguró con este grupo el hard folk.
Después de que Lisandro Aristimuño con media hora de sus sentidas canciones le quitara el frío a la sala, Plant con Saving Grace abrieron el concierto, como en casi toda su gira, con la canción The Very Day I’M Gone, de Nora Brown, en el que las voces del cantante y Suzi Dian mostraron una interacción ideal.
Una introducción del banjo, que parece viajar de la India a Gales (donde nació esta propuesta) desemboca en una versión bastante clásica de The Cuckoo, un tema tradicional, que habla de un pájaro que trae buenas noticias y que nunca miente. Un tema casi para calentar motores.
Higher Rock (Martha Scanton), tema que está en el disco Saving Grace. Dian, una cantante de una voz de excepcional nitidez y frescura comienza con este agitado folk, que habla de una búsqueda espiritual y liberación personal. Plant en la armónica deja en evidencia todo el blues que tiene en su corazón; las voces suenan orgánicas. A lo largo del concierto esta comunión vocal será uno de los puntos más interesantes de este encuentro.
Hasta aquí el concierto es fluido y Plant está muy conectado con una audiencia que se desvive por mostrarle su afecto y si bien el artista lo recibe con los brazos abiertos, quizás en su rostro deja ver cierta sorpresa por tanto amor.
El acordeón introduce a Plant que canta Leaves Are Falling, All Around/ It’s Time I Was On My Way y la audiencia reconoce a On Ramble, primera canción que hace de Led Zeppelin, lo que todos secretamente vinieron a escuchar. Según dicen, la reescritura del tema para el acordeón les llevó bastante tiempo, pero los arreglos quedaron excelentes y mientras tanto la gente canta el estribillo con Plant y Dian «Ramble On, Sing My Song/ On My Way, Ramble On».
Robert Plant se lució con Saving Grace, su banda. Y también hizo clásicos de Led Zeppelin.Orphan Girl, una balada melancólica en la que Suzi Dian se luce; su voz transmite esa emoción que tiene esta letra de por sí, serenamente triste. Una energía que cambiará con los dos temas siguientes: Four Winds Blow y Friends otro de Led Zeppelin. El primero tiene un ritmo machacante con Dian en el bajo eléctrico y la guitarra de Kelsey, que se destacó en cada una de sus intervenciones como un músico creativo, atacando cada uno de los silencios.
En Friends (de Led Zeppelin III), el banjo lo introduce con un rasgueo que suena a raga; la guitarra de Kelsey se suma y el chelo de Morse Brown, que usa tanto el arco como la mano, edifican una nube de cuerdas que la voz de Plant desgarra y Jefferson, que siempre está en apoyo del ritmo es especialmente creativo en la búsqueda de timbres que realzan cada momento por el que atraviesan las canciones.
La música por sobre los egos
It’s A Beautiful Day Today, de Bob Mosley, bajista de la banda Moby Grape; las voces de Plant y Dian crean en estos temas a medio tiempo una estela de fascinación. Es evidente que lo que llega a la audiencia es la naturalidad con la que interpretan, sin falsas posturas, ni sobreactuaciones, es la música lo principal. En este sentido, la actitud de la banda, que toca sentada, quita toda prevalencia a las personas por sobre la música. No hay circo y eso este público lo aprecia. Una balada sencilla, con pequeños arreglos de cuerda que matizan su devenir.
Las guitarras suenan a música norafricana en la intro de Calling You, del disco Fate of Nations (1993). Plant declama la lírica, mientras que Dian y Morse recrean un cuadro sonoro impresionista en medio de la canción. La música parece pensada por sus arreglos a desarrollar matices emocionales más que atenerse a lo que las letras por momentos nos cuentan.
Siguieron con Angel Dance, un tema de la banda de tex-mex Los Lobos, pero en la versión Saving Grace, es decir, más hacia el lado de un hard folk inglés, aunque todo el tiempo los aires de la música country sobrevuelan el escenario. Plant consigue que tanto el blues, que no tiene una presencia muy destacada salvo en algunos solos de Kelsey, como el country y el folk se hermanen sin tensiones.
Robert Plant conectó con el público del Gran Rex. Foto: ArchivoEn For The Turnstiles, un tema de Neil Young, con una letra crítica hacia la industria discográfica, hay un trabajo especialmente delicado; lo cantó Dian y la elección de esta canción para su voz es un total acierto. El tempo y el fraseo, si bien son típicos de la música de Young, caen justos para su natural frescura. En el tema hay un interludio del chelo que improvisa con arco sobre una serie de efectos que terminan dándole un cariz psicodélico a la melodía.
Mientras Plant hace un comentario surge esa emblemática introducción de batería de Rock and Roll y el teatro se pone nuevamente de pie y el cantante festeja semejante muestra de adhesión. Algo más lenta y con un andar traqueteante, muestra igualmente que su voz sigue en un excelente estado. En cada final del estribillo, el cantante deja que el teatro cante Been a Long Lonely, Lonely, Lonely, Lonely, Lonely Time y todos contentos.
Un final deseado por una audiencia que se unió en una conexión rockera nada menos que con Robert Plant y, no está de más señalar, que toda la música de Saving Grace en el subsuelo tiene una inequívoca sustancia rockera.
Volvió con dos bises, Going To California, de Led Zeppelin IV y que cantó solo y con Everybody’s Song, un tema de la banda Low, intenso, en el que Plant y Dian -en esa comunión emocional de voces- cantan “Todos los días nos torturas/ Nos torturas, nos torturas/ Y dices: Nada permanece unido”.
Un final poderoso para un gran concierto en el Gran Rex en el que hubo de todo, desde un tono pastoral por momentos, rock y folk con picos de energía y tensión, y versiones únicas de temas clásicos del rock que en la voz de Plant siempre suenan originales.