
Un ancla romana que permaneció enterrada durante casi 2.000 años bajo el lecho del Mar del Norte salió a la luz frente a la costa de Suffolk, en Inglaterra, y dejó asombrados a los arqueólogos por su extraordinario estado de conservación. El descubrimiento representa una de las pruebas físicas más importantes sobre la actividad marítima en la Britania romana y podría ayudar a reconstruir cómo funcionaban las antiguas rutas comerciales del imperio.
La pieza mide más de dos metros y pesa cerca de 100 kilos. Los especialistas creen que perteneció a un barco mercante romano de gran tamaño, con capacidad para transportar entre 500 y 600 toneladas, una cifra considerable para la época imperial. Según informó Indian Defence Review, el ancla combina hierro y madera, materiales que normalmente desaparecen con rapidez en ambientes marinos, pero que en este caso sobrevivieron gracias a las condiciones del fondo marino.
El descubrimiento ocurrió durante trabajos vinculados al parque eólico marino East Anglia ONE, desarrollado por ScottishPower Renewables a unos 40 kilómetros de la costa inglesa. Equipos de prospección detectaron el objeto en 2018 mientras realizaban mapas de alta resolución del lecho oceánico. Después de encontrarlo, las autoridades establecieron una zona de exclusión para proteger la pieza hasta su recuperación definitiva en 2021.
Los arqueólogos consideran que se trata de una pieza excepcional. Según los expertos, solo existen unas pocas anclas pre-vikingas recuperadas en aguas del norte de Europa fuera del Mediterráneo. La rareza del objeto aumenta su valor histórico, ya que la mayoría de las embarcaciones romanas de madera desaparecieron sin dejar rastros materiales.
Según informó Indian Defence Review, la conservación del ancla se explica por un ambiente sin oxígeno en el fondo marino. El objeto quedó cubierto por capas de arena y limo que bloquearon el ingreso de aire. Esa situación frenó tanto la corrosión del hierro como la descomposición de la madera. Gracias a ese aislamiento natural, algunas partes de la estructura todavía permanecen sólidas y aptas para estudios científicos.
Especialistas de Maritime Archaeology Ltd. trabajan junto con Mary Rose Archaeological Services y expertos de Historic England para estabilizar el ancla y preparar una futura exhibición pública. Los investigadores realizan estudios de materiales, imágenes y análisis técnicos para determinar con precisión cómo fue fabricada y ensamblada.
La pieza también aporta nueva evidencia sobre la importancia estratégica de las costas británicas durante el dominio romano. Según informó Indian Defence Review, historiadores sabían desde hace tiempo que la Britania romana dependía del transporte marítimo para mover mercancías y abastecer a las legiones, pero existen muy pocos restos físicos de los barcos que circulaban por esas rutas.
Los expertos creen que el ancla pudo pertenecer a una embarcación vinculada a las redes comerciales y militares de la Classis Britannica, la flota regional romana. Esa fuerza naval cumplía tareas logísticas, protegía las costas y colaboraba en operaciones de abastecimiento. Paralelamente, barcos mercantes transportaban cereales, cerámica y metales entre Britania y el continente europeo.
El proyecto del parque eólico también permitió descubrir otros restos históricos en la región, entre ellos un submarino alemán perdido durante la Primera Guerra Mundial, una estructura neolítica de más de 4.000 años y un cráneo de uro de 6.000 años de antigüedad.
Sin embargo, para los arqueólogos, el ancla romana sobresale por encima de todos esos descubrimientos. No solo sobrevivió casi intacta durante dos milenios, sino que también ofrece una conexión directa con los barcos que unieron a la Britania romana con el resto del imperio a través del Mar del Norte.