El Giuseppe Meazza se viste de gala para la última jornada en casa del campeón. Con el Scudetto ya en el bolsillo desde hace semanas, el Inter de Simone Inzaghi, con Lautaro Martínez como titular, busca cerrar su impecable temporada doméstica con una victoria frente al descendido Hellas Verona -con el ex Boca, Nicolás Valentini- que eleve aún más la euforia de una hinchada que vive días de pura celebración: el ambiente es de auténtica fiesta.
La temporada del Toro es magnífica. Está marcada por el título de máximo goleador de la liga (por segunda vez en su carrera) con 17 gritos -y puede ir por más-, un gol en la final de la Coppa Italia y el tercer puesto en la lista de máximos anotadores históricos del Inter.
Los números avalan el dominio absoluto de los locales. Líderes con 85 puntos tras 36 fechas (27 victorias, 4 empates y 5 derrotas), han marcado 85 goles y lucen un +54 en diferencia. En casa son una muralla: promedio de 2,7 goles por partido y nueve triunfos en sus últimos 11 encuentros como locales.
Enfrente, un Hellas Verona ya en Serie B, penúltimo con solo 20 puntos (3 victorias en todo el torneo), que llega con una racha pobre y sin triunfos ante el Inter en las últimas 29 confrontaciones.
Históricamente, el balance es aplastante: en 22 duelos recientes, Inter suma 18 victorias y cuatro empates. Los Nerazzurri promedian más de 2,3 goles por partido en sus últimas presentaciones, con alto volumen de disparos y posesión. Este domingo, igualmente, no hay presión por el título ni números que eclipsen la fiesta, solo ganas de disfrutar, homenajear a los campeones y regalarle otro triunfo a la gente. San Siro está listo.

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