
La salida de Manuel Adorni y la asunción de Diego Santilli en la Jefatura de Gabinete marcarían un punto de inflexión en el gobierno libertario en tres planos. Javier y Karina Milei han decidido colocar en pausa la narrativa de la “batalla cultural”. Resolvieron recurrir a la política tradicional (“la casta”) como manera de intentar fortalecer la gestión y allanar el camino hacia el 2027. Pretenden reponer en el centro de la escena a una economía muy asimétrica que, aún en esas condiciones, parece proporcionarle las satisfacciones mayores.
Los hermanos del poder siguen culpando por el escándalo de Adorni a los medios de comunicación y al internismo libertario. Curioso: ese fenómeno está atizado por la misma Karina y Santiago Caputo, el asesor de comunicaciones. Desde esa cima baja como una cascada a la geografía oficialista. El Presidente culpó de todo a la diputada Marcela Pagano durante un encuentro con legisladores propios.
Cabría entender que aquel relato forma parte de una teatralización inevitable. Si no fuera así, resultaría mucho más preocupante porque pondría bajo tela de juicio la concepción libertaria sobre la moral y la ética que suele ostentar Milei. Dejando de lado la causa por enriquecimiento ilícito, a cargo del juez Ariel Lijo, y la herencia en una caja de zapatos de Adorni se impondría una pregunta: ¿es para los hermanos del poder una conducta decente utilizar tarjetas de crédito de los empleados para consumos personales? Sería interesantísimo conocer las respuestas. Quizá serviría para aclarar algunas cosas.
La de Adorni ha significado, sin dudas, la mancha más molesta para la “batalla cultural”. Aunque no habría que reducir la memoria. Sigue pendiente de aclaración en la Justicia el caso de la estafa por $LIBRA en la cual Milei quedó embretado por un tuit que ayudó a promocionar la criptomoneda. La ventaja para el león libertario es que el juez Marcelo Martínez de Giorgi intenta disolverla con empeño. Están además las supuestas coimas que habría cobrado Karina en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), que hasta el estallido de la revelación fue dirigida por el abogado presidencial Diego Spagnuolo.
El mismo juez Martínez de Giorgi pidió colaboración a Estados Unidos para avanzar contra el titular de la ARCA (Agencia de Recaudación y Control Aduanero), Andrés Vázquez. Se lo investiga por lavado de activos y omisión de bienes en el exterior en su declaración jurada. El juez Lino Mirabelli verificó que los US$ 200 mil que en su momento el ex candidato bonaerense, José Luis Espert, adujo haber cobrado por una asesoría nunca hecha a una minera guatemalteca –propiedad del enjuiciado empresario Fred Machado– sería solo una pantalla. El todavía funcionario y el economista contaron siempre con el apoyo de Milei.
La bandera de la regeneración moral parece haber sido arriada mientras los hermanos Milei izaron a Santilli a un cargo formalmente clave en el Gobierno. Convendría reparar en la génesis de la decisión para comprender los verdaderos mecanismos en lo más alto del poder. El reemplazo de Adorni avanzó mientras el Presidente permanecía en España. Fue impulsado por Karina cuando advirtió el progreso irremediable de la Justicia y escuchó la notificación de Patricia Bullrich sobre la votación que el Senado (incluido el PRO) haría en favor de la moción de censura contra Adorni. Entendió que el ciclo de la confrontación dialéctica estaba agotado. Hacían falta resoluciones de otra densidad.
El nombre de Martín Menem, el titular de la Cámara de Diputados, pasó por los pensamientos de la secretaria general como una fugacidad. Buscó en los pliegues de La Libertad Avanza, pero no halló a nadie convincente. Abundan en ese universo personajes como Lilia Lemoine. Útil para los fuegos de artificios o las bufonadas. La gestión es otra cosa. La consecuencia lógica, que cayó de maduro, fue el encumbramiento de Santilli.
Otro detalle del proceso no debe ser pasado por alto. Karina juntó a los diputados y senadores libertarios para presentar al nuevo jefe de Gabinete. Promovió la aceleración de la agenda parlamentaria que estuvo frenada desde que el bochorno de Adorni afloró en superficie. Cuando concluyó la exposición invitó a ingresar al salón a su hermano. Dos días antes había interrumpido un reportaje telefónico al Presidente para hacerle una aclaración. Quedó la imagen, tal vez en crudo, que El Jefe timoneó el desarrollo del desplazamiento de Adorni y su sustitución.
El arribo de Santilli ofrece múltiples aristas de interpretación que el tiempo se encargará o no de sellar. En una mirada amplificada podrían concluirse dos cosas. Los hermanos del poder entendieron que el ejercicio de la política de Estado no puede quedar siempre en manos de improvisados. Adorni es un símbolo: pasó del panelismo periodístico a la vocería del Gobierno. Luego fue ascendido al cargo más importante del equipo de ministros. Ninguno de ellos recuerda nada deslumbrante salvo su afición por las fotos grupales.
Santilli es un sobreviviente serial de la política que navegó épocas muy diferentes. Nació con el menemismo, estuvo cerca del kirchnerismo, halló la puerta que Mauricio Macri abrió en el PRO y allí adentro jugó en diferentes ligas. Fue el vicejefe porteño de Horacio Rodríguez Larreta y su compañero de fórmula en las PASO de 2023 cuando el alcalde ya estaba plenamente enfrentado con el ingeniero. Que le cruzó a Bullrich en el camino.
Sus oscilaciones en ese largo derrotero nunca resultaron explosivas. Muchos lo definen como un estratega o un conciliador. Otros como un camaleónico. “La casta” que hace poco tiempo detestaban los hermanos del poder. Tal comportamiento abriría en esta instancia varios interrogantes. ¿Qué grado de autonomía como jefe de Gabinete dispondrá frente a Karina?. ¿Cómo administrará su vínculo con Macri, a quien los Milei detestan? ¿Será otro representante del PRO en el Gobierno o terminará afiliado a La Libertad Avanza como hizo Bullrich? En su debut “El Colorado” se ocupó de despejar dudas: “Trabajaré para la reelección del Presidente”, aseguró.
La figura del jefe de Gabinete garantiza en principio otro asunto a los hermanos Milei. No incidirá en la interna incesante que mantienen Karina y Caputo Juniors. Responderá a El Jefe, aunque posee desde hace tiempo un vínculo fluido con el asesor de las comunicaciones oficiales. Repite la curiosidad de Adorni: el contador eyectado era fiel a Karina, pero el asesor lo aguantó aún en sus peores momentos. De hecho, las Fuerzas del Cielo se replegaron cuando los desastres patrimoniales tomaron estado público.
La silueta de Santilli se recortará en escenarios cruciales. Uno de ellos serán las provincias cuyo comportamiento influirá de dos maneras. En la gobernabilidad que le queda al Gobierno hasta las elecciones del 2027. También en el diseño que los hermanos Milei piensan para una votación de la cual Javier pueda salir reelecto. El jefe de Gabinete tiene para la primera misión algo a favor y algo en contra. Los mandatarios provinciales, en general, están con las cuentas muy apretadas. Atentos a cualquier posible negociación. Pero Santilli deberá convencer internamente a Luis Caputo.
El ministro de Economía está inquieto por varias situaciones. No le sobra nada de margen para un ajuste que garantice la conservación del equilibrio fiscal. Está alarmado por la caída de la recaudación. Según el IARAF (Instituto Argentino de Análisis Fiscal) la cosecha tributaria registró en junio una caída interanual del 7,4%. Con descensos en retenciones, IVA, seguridad social y Ganancias.
Esa estrechez abriría dudas sobre las posibilidades de Santilli para avanzar en la reforma electoral que pretenden los hermanos del poder. ¿En qué consiste? Los gobernadores podrían desdoblar elecciones locales con la promesa de que el gobierno libertario evitará candidatos propios en cada una de aquellas. A cambio, ayudarían a eliminar las PASO, pero estarían autorizados a utilizar colectoras para cargos legislativos que converjan únicamente en la candidatura de Milei.
La astucia posee sus dificultades. Habría primero que cosechar los votos en el Congreso. Observar luego la validez jurídica del cambio de reglas de juego. La Cámara Nacional Electoral cuenta con un fallo histórico de octubre del 2021 en el cual prohibió el uso de las colectoras en elecciones nacionales. Jurisprudencia obligatoria para todo el territorio federal.
En el ajedrez que se juega en la Casa Rosada el desembarco de Santilli constituye un mensaje nítido hacia Macri. Lejos de entusiasmar al PRO, al margen de las declaraciones formales, el ascenso del “Colorado” amenaza con transformarse en el abrazo del oso para un partido que profundiza sus problemas de identidad. En su interior persiste una línea interna que impulsa la ex gobernadora María Eugenia Vidal, con respaldo de la legisladora porteña Silvia Lospennato, que insiste con la idea de preservar para 2027 una alternativa propia. Habrá que ver cuánto resiste ni bien el jefe de Gabinete empiece a activar en el Congreso su estrechísima amistad con el jefe del bloque de Diputados del PRO, Cristian Ritondo.
Santilli sabe que tampoco está en condiciones de cometer locuras con el partido al que aún dice pertenecer. Porque su obsesión es la gobernación de Buenos Aires. En ese territorio cualquier picardía macrista podría provocarle un daño irreparable.
El Gobierno ha logrado salir de la nube tóxica y va por un tiempo de sosiego institucional. El foco de la sociedad se anclará únicamente en la evolución de la economía donde se formulan anuncios de inversiones millonarias a largo plazo mientras se aguarda un índice inflacionario que perfore el piso del 2%. Será un éxtasis para superar el límite que había encontrado la narrativa libertaria. Aunque la encrucijada del bolsillo permanezca sin solución.