Imparable. Así viene Harry Kane en esta Copa del Mundo. El experimentado delantero de 32 años tomó la pelota cuando quemaba y no falló. Iban 15 minutos del segundo tiempo e Inglaterra ya estaba con diez hombres cuando asumió la responsabilidad de absorber toda la presión al hacerse cargo de ejecutar un penal pesado. El atacante descerrajó un preciso y violento remate de derecha para fusilar al arquero, Raúl Rangel, y estampar el 3-1 parcial que encamino la clasificación del seleccionado conducido por el alemán Thomas Tuchel.
Kane, capitán de Inglaterra, arrancó este Mundial de la mejor manera. Convirtió un doblete en el primer partido de su equipo en la fase de grupos contra Croacia (4-2), anotó ante Panamá (2-0) y venía de sentenciar dos goles para dar vuelta el duelo de 16avos de final frente a República Democrática del Congo (2-1). Acumula seis gritos en el certamen, apenas uno menos que Lionel Messi, Kylian Mbappé y Erling Haaland, quienes con siete gritos son los máximos artilleros de la competencia.
El implacable goleador es la principal carta de Inglaterra desde el Mundial de Rusia 2018. Lleva convertidos 14 goles en los nueve encuentros que jugó en tres ediciones de la Copa del Mundo. En la selección de su país anotó acumula 85 gritos y 20 asistencias en 119 partidos.
Pero Kane, quien rompe redes en el Bayern Munich, no sólo vive del gol, sino que también sabe bajar para integrarse al circuito de creación y por momentos asiste como un enganche. Antes de su gol de penal contra México, había logrado meter el centro para que Belingham meta el segundo de los ingleses. La única mancha de la noche fue que les concedió un penal a los mexicanos por una infracción a Gutiérrez. Igual, Harry está Kane arde…





