
En materia macroeconómica el Gobierno se siente con los pies en la tierra. En la presentación del programa financiero para cubrir la deuda hasta fin del mandato del presidente Javier Milei, el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que no tiene previsto volver a tomar deuda en los mercados, algo que los bancos de inversión presionan para que sí suceda. “Es una opción, no un objetivo”, dijo Caputo.
Lo cierto es que si el riesgo país sigue bajando, las puertas de Wall Street están más cerca. Pero ese más cerca no significa más que eso. No es una cuestión de principios. La realidad es que el Gobierno descarta tomar deuda en los mercados porque no quiere convalidar la tasa que hoy le cobran a la Argentina (el riesgo país es el doble que el de Brasil, por ejemplo).
El no volver a los mercados y pagar las deudas también le presenta un desafío al Gobierno. Parte del plan diseñado por Caputo incluye un préstamo de bancos internacionales por US$ 4.000 millones, garantizados por organismos multilaterales; también ingresos por privatizaciones por US$ 800 millones este año y US$ 1.500 millones en 2027; e incluso un crédito bilateral (es decir, desde otros países) por otros US$ 2.000 millones.
Este año terminaría, dijo Caputo, con un «colchón» extra de financiamiento por US$ 3.700 millones que terminarán cubriendo pagos del año que viene. Por esa razón, estiman en el equipo económico, será menos exigente el 2027 que el 2026.
Caputo también habló de un objetivo a largo plazo. Y no es menor porque, sin querer, también habló de política. De hecho, el ministro dijo que el objetivo de largo plazo es que Argentina recupere el grado de inversión (investment grade) hacia fines de 2031.
«Es un objetivo nuestro, no una promesa», aseguró, y sostuvo que alcanzar esa calificación permitiría consolidar la estabilidad macroeconómica, atraer mayores inversiones y acceder al financiamiento internacional en condiciones considerablemente más favorables. En otras palabras, Caputo ve a Milei reelecto.
La macro acompaña, pero ¿qué pasa con la micro? Y es en este punto donde el Gobierno comienza a preocuparse.
La reactivación de la construcción es uno de los objetivos. Para esto el Banco Central permitirá que los bancos presten dólares a los desarrolladores inmobiliarios siempre y cuando consigan un aval para garantizar el crédito ¿Alcanzará?
No es la única medida que se viene, aseguran en el Gobierno.
Otro tema que preocupa, pero en este caso más a los industriales, que al Gobierno es la producción.
Las terminales automotrices produjeron en junio 37.029 vehículos. El número marca una caída de 13,6% contra junio del año pasado. Hay más: durante el primer semestre del año se fabricaron 204.658 unidades, una baja de 18,3% contra el mismo mes de 2025.
Y si bien la industria automotriz es representativa de la industria en general, hay pymes donde la caída es mayor.
La caída de la industria y de la construcción tampoco son datos menores. Para reactivar la construcción el Gobierno ya puso el foco en los créditos hipotecarios.
El tema industrial es más complejo. Milei quiere que los empresarios argentinos compitan y dejen de pedir medidas preventivas. El foco no está puesto en la industria, está puesto en sectores como Vaca Muerta, el agro y la minería ¿Alcanzará?