Me encuentro ante más de 45 minutos de nueva música de mi querido Ángel Stanich con una mezcla de curiosidad y duda, pues no sabe uno con qué se topará tras casi cinco años de su anterior Polvo de Battiato gracias al hermetismo consabido al músico de Santander, obviando los singles de adelanto. Así que partiendo de una falta absoluta de objetividad, me dispongo a verter en unos párrafos lo que ha reposado en mí de este Por la Hierbaque presenta nueve cortes vía Calaverita Records.
Cortes que raramente bajan de los cinco minutos, poniendo sobre la mesa quizá un reto para la primera escucha en nuestro contexto temporal, y una delicia creciente para las sucesivas. Trabajando directamente con Juan Torán en la co-producción, estas músicas tienen a mi juicio el sonido más claro, orgánico y disfrutable de toda su discografía, junto al EP “Máquina”, una pequeña joya del ya lejano 2018. Sin embargo, los arreglos guardan aquí una sobriedad notable, pareciendo no querer recrearse en ellos (¿cual Marcos Knopfler?), sino simplemente usándolos para contar una historia, una historia feliz o triste, real o imaginada. Nótense barbaridades como el sonido de caja en “La Casa Negra”, que haría mover el tobillo derecho de Neil Younglas percusiones de “Una Bachata Nueva”, que firmaría Juan Luis Guerra para sus grandes éxitos, o los vientos de “Solo en la Ciudad”, que haría bien en escuchar La guerra contra las drogas con vistas a su próxima balada.
Y si hablamos de esas historias que cuentan, en este disco ganan las tangibles y melancólicas. Bajo el crisol de referencias marca de la casa, pierden cierta fuerza la política y el realismo mágico, para dejar paso a un mundo interior de aventuras, pero también de inseguridades, que nunca deja captarse del todo, pero que tiende su mano para acercarte a las tripas, el cerebro, o el corazón de Ángel. Y así, junto con la decisión de abrirse plenamente a la prensa para la promoción de este trabajo, pareciera que cerrara el círculo (“He ido más allá”) de una entrega con cierta carga liberadora para él.
Pero el tono general pausado y maduro del trabajo no le resta a mi parecer ni un ápice de emoción, servida en forma de un dueto espectacular con Annie B Dulce en “Carretera o trueno”, de unas preciosas melodías con dejes castizos en “Super Gris”, o de ese estribillo con la intensidad justa para quedarse resonando todo el día en la cabeza tras “Por la hierba”, que cierra la escucha. Pareciera, en fin, que me hubiera empeñado en reseñar todos los temas que no han salido como single, aunque en este caso la ingente cantidad de árboles no impida ver el bosque, o la hierba.
Así que sí, podría ser este un disco asimétrico (empezando por su portada), que parece traducir una querencia por discurrir en los márgenes de Ángel Stanichy que no se diría rupturista, sino más bien sentido como un aumento en su capacidad de escucha y entendimientos personales, y por tanto más fiel que nunca a sí mismo. Y de eso que nos alegramos el resto.
Escucha Ángel Stanich – Por la Hierba