Tras entregar dos discos de brillante prospección entre vanguardia y raíces junto a Marcel Bagés, María Arnal se dedicó a investigar tomando la experimentación en el uso de las voces como eje central de un proceso de crecimiento a todos los niveles. Sin dejar de involucrarse en distintos proyectos y astutamente alejada de los focos durante estos años, fue acumulando experiencias para dar forma a un disco que encierra en 27 minutos de búsqueda y fructífero hallazgo, un compendio de impactante y arrebatador resultado con una paleta de recursos abrumadora, plagado de curvas seductoras y ambientes oníricos que triunfa en su lúcida propuesta, capaz de emocionar y retar al oyente a partes iguales.
En el motor que propulsa estas trece piezas, la sangre hace las veces de combustible, retorciendo el lenguaje y creando una sinergia que convierte la aparente gelidez de la pulsión digital, en un abrigo cálido y apropiado para la naturaleza casi industrial de algunos pasajes. El recorrido hipnótico por sus escondites atrapa desde la primera escucha, convirtiendo las omnipresentes polifonías sobre las que fluye interpelando al oyente, en un océano de efecto balsámico por cuyas inercias transita el dolor y la pérdida, pero también la liberación y la sanación.
La polisemia de ‘AMA’ encierra entre sus significados uno de los primeros sonidos que aprende a reproducir un bebé, pero también responde a las iniciales de una prima que perdió con tan solo trece años (y que apenas tenía dos más que ella), y a quien van dirigidas estas canciones como respuesta a una carta que ésta le escribió y que no pudo responder en su momento. Además, es el imperativo de amar, un reclamo que arroja luz en tiempos de terrible oscuridad. No es, por tanto, un título al azar. Es un llamamiento que toma forma de discurso poderoso concretado en disco valiente y atrevido, que no necesita recurrir a formatos amables para conquistar, que entrega singles sin proponérselo, y cuya estructura configura un puzzle armado por piezas que cobran sentido dentro del todo que representa su conjunto. Pau Riutort y alizzz contribuyen con una producción afilada a que los engranajes ensamblen a la perfección, respetando la frescura de las estructuras y aportando visión y destreza con exquisita minuciosidad.
Una vez dentro de su catártica marejada, “Dilo” hace las veces de intro, jugando a poner cara a cara la contención de lo que nos callamos, y la consecuencia del arrepentimiento que le sigue. Con ritmo decidido, el sencillo “Ama” pilota las válvulas que activan al circuito, desata la tormenta y abre las compuertas a un universo de formas sincronizadas que derriba muros sin mirar atrás. El imparable devenir de sus incisivas percusiones nos traslada a la milimétrica cadencia de un entramado de elementos en cadena, preparados para sostener un sistema de ejecución ajustada y precisa. El contrapunto orgánico que supone “Carta” sitúa el contexto en un bosque en el que se pierden las palabras que no se pudieron decir. Las que resuenan en la conciencia y provocan lamentos, encuentran ahora acomodo y cobran sentido. “Pellizco» condensa en apenas dos minutos y medio la pericia de la artista catalana para manejar voces, percusiones y melodía con tapiz digital, logrando conmover desde el talento y la clarividencia. Punto y aparte merece “Que me quiten”, con un magistral recitado que bascula entre la agonía y la fortaleza, para acabar redondeando un monumento que resuena en la memoria como ejercicio de resistencia ejemplar.
El malabarismo vocal del que tanto y tan bien se ha impregnado la música de Arnal desde sus inicios, encuentra en “Madrigal” un exponente desbordante en intenciones y resultados que conecta ágil con la mirada perspicaz a adalides del pop de hoy que propone “Suspiros”. Sin apenas solución de continuidad, “Tictac” se alza como futurible single con un grácil traqueteo que lo convierte en un gancho irresistible, antes de que “Puerta” de paso a un tramo final cuyo cauce encuentra una orografía más reposada sin perder en alcance e intensidad. Así, “Por Tus Penas” desgrana la pérdida con desarmante maestría preparando el terreno para la crepuscular despedida que dibujan el claroscuro de “Si Te Asomas” y el contraste entre las formas y el fondo de “Meua”, en el que la ternura de su estructura encuentra perfecto revés en una letra que aborda la pasión y las llamas del corazón.
‘AMA’ es un trabajo por cuyos rincones se destila una belleza extática nada convencional. Es una experiencia transversal que estimula los sentidos y deja una estela que refuerza la impronta de una artista con mayúsculas, que continúa protagonizando algunos de los capítulos más relevantes de la historia del pop contemporáneo de aquí y de allá. Sin límites ni fronteras, movida por su instinto y su asombrosa inquietud.
Escucha María Arnal – Ama