Diego Vasallo regresa a la actividad discográfica tras Malo Ni Bueno (2023) y después de rechazar participar en la gira conmemorativa de Duncan Dhu junto a Mikel Erentxun.
El músico donostiarra aparca momentáneamente su carrera en solitario para dar forma a Løse, una nueva banda integrada también por Fer García (guitarras, sintetizadores, lap steel, ambientes y órganos), Xabi Arratibel (bajo), Germán San Martín (teclados) y Oriol Flores (batería).
A comienzos de 2025 el grupo se encerró en el estudio para grabar su primer trabajo, un disco homónimo compuesto por siete canciones. Como contaban en sue presentación, Løse propone un universo de “fuzz, cenizas y desorden”, concebido como un espacio sonoro que mezcla poesía y ruido para explorar territorios desconocidos, resolver los impulsos que los llevaron hasta aquí y liberar las dudas que atraviesan su música.
De todo ello hablamos con Diego Vasallo, que aparte de darnos las claves de su nueva aventura, dibuja un presente y futuro algo turbios.
«Lo que pagan las plataformas de streaming a los artistas es una cosa absolutamente ofensiva, ridícula»
Parece que hay cierta relación entre que decidieras no participar en la gira de Duncan Dhu, esta última que ha hecho Mikel, con la grabación de este disco. Preferiste centrarte en esta aventura y descartaste volver otra vez a tu grupo de juventud.
Sí, efectivamente, aunque hay más razones. Para mí este es un proyecto importante y que me hace especial ilusión. Me apetecía menos iniciar una gira tocando canciones de hace 35 ó 40 años y tampoco que fuera una gira de esa envergadura. Al final una gira de Duncan Dhu dura como dos años, viajando a América y demás. En este momento de mi vida ya no es que no me apeteciera, sino que quizá no podría ni hacerlo por distintas circunstancias.
Me he volcado en Løse preparando el disco y ahora los directos, la idea es que sea un proyecto que tenga una continuidad.
Después de unos 40 años de carrera, ¿qué sigue empujándote a explorar territorios arriesgados en lugar de acomodarte a lo ya conquistado?
Es que realmente si no buscara esos nuevos retos, probablemente ya lo habría dejado. Son precisamente esa búsqueda y esos nuevos proyectos los que me empujan a seguir en esto, a seguir adelante. pPodría perfectamente dedicarme a pasear con mis perros y cultivar una pequeña huerta que tengo desde hace tres años.
Me ha parecido curioso que el disco no venga firmado a tu nombre, ¿en qué momento sentiste que necesitabas apartar a Diego Vasallo del protagonismo del proyecto?
Fue una idea que dejé asentarse y ha sido un proceso de maduración. Me estaba cansando un poco de mi carrera en solitario, no de la parte musical, pero sí del trabajo en solitario. Sobre todo, porque llevo unos años autoeditándome los discos y requiere de una energía y una dedicación que ya se me estaban empezando a agotar. Le estaba dando vueltas a la idea de formar un grupo también para compartir lo bueno y lo malo, para compartir todo ese trabajo un poco farragoso que supone estar pendiente absolutamente de todo. Porque hoy en día como la profesión ha cambiado tanto, el músico se tiene que acabar ocupando del booking, de la promo, de hablar con la fábrica, de la producción, de hacer el disco, de todo. Realmente me picaba el gusanillo de volver a experimentar la sensación de estar realmente en una banda.
Me gustaría dejar claro, lo digo en todas las entrevistas, que esto es una banda de verdad, no es que yo haya puesto un nombre y siga siendo yo con unos músicos, no, estamos trabajando como un grupo cualquiera, en el local, haciendo las canciones.
Puedo llevar yo alguna canción u otras las he hecho con Fer, el guitarrista, que luego se construyen en el local, se ensayan en el local, se reparten las tareas, todo tipo de logística, o sea, estamos realmente trabajando como un grupo. Tenía el gusanillo de volver a experimentar eso, probablemente sea la última vez en mi vida que forme una nueva banda, ya simplemente por edad. Es posible que haga más discos, incluso en solitario, pero no creo que haga más grupos, lo dudo, por eso tenía ganas de volver a sentir eso. Pertenecer a un grupo de rock ha sido de las cosas más estimulantes que he vivido, tanto en mi grupo Duncan Dhu, como ahora mismo esta experiencia nueva.
El nombre, Løse ¿cómo se pronuncia?
Como suena. Es un nombre noruego, pero lo vamos a pronunciar en castellano. Fue difícil de elegir, porque teníamos un montón de propuestas y estaban todos cogido, es alucinante. Nos gustó este por ser un nombre corto, por cómo queda impreso, y luego tiene un significado que me gusta que es como soltar, desatar. Yo lo llevo a un sentido de soltar amarras, levantar anclas y dejar atrás lo anterior lo anterior.
Lo veo como una continuación natural a lo que hiciste en el EP ‘Malo ni bueno’. Aparte coinciden músicos.
Bueno, coincide Fer, el guitarrista. Él y yo hemos sido el germen de esta banda, los demás componentes son Oriol Flores a la batería y Xavi Arratibel al bajo, es posible que entre un quinto componente.
Tiene relación con Malo ni bueno, claro, lo hicimos también Fer y yo, en el estudio de su casa, lo coproducimos ambos. Tiene relación en alguna canción, quizá en la que da título al disco “Malo ni bueno”. Pero por lo demás creo que este es un proyecto mucho más eléctrico y con sonido más potente y más denso, digamos que es una banda más de rock y mis discos incluso Malo ni bueno son más ejercicios de cantautor.
Tiene un toque a lo Grinderman.
Sí, Grinderman, aparte de que nos gusta mucho musicalmente, es una referencia como lo son los Bad Seeds.
Te he leído que también Viagra Boys o Madrugada. Al final más sonido de banda que el de un cantautor.
Exacto, con ciertas peculiaridades. Yo creo que es un sonido como denso, está construido mucho con capas de guitarras creando atmósferas, creando texturas por debajo, hay muchas cosas ahí sonando un poco subterráneas. Hay una producción elaborada, no es un grupo de rock clásico de bajo, guitarra, batería y un órgano. Es todo más sutil, somos un grupo de rock abierto a cierta experimentación sonora. Hubo un disco que tuvimos casi como modelo, el que hizo Mark Lanegan, bueno hizo dos, con los Soulsavers.
Hay uno que se llama Broken que nos encanta a nivel de producción, de sonido. Es una producción bastante elaborada a la que no llegamos por tiempo y presupuesto, pero desde luego fue un modelo.
También hay algo ahí del sonido de los primeros The Black Keys
Sí, es otra referencia sobre todo a nivel de sonidos de bases, de baterías y tal. La verdad es que los Black Keys siempre tienen algo especial en el sonido, porque nunca suena estándar, siempre le buscan una vuelta ahí de sonido y de producción.
Me ha gustado mucho “Con esta luz que nace”, de estas canciones río que sueles hacer. Hay temas muy largos.
La que abre dura nueve y pico, hay alguna de siete, de seis y pico. No nos ponemos absolutamente ningún tipo de límite, como que tenga que tener una duración para las plataformas o nada de esto. De hecho, una de las razones de la duración de las canciones es porque así están grabadas las bases, o sea, baterías, bajos y alguna guitarra básica, rítmica, que están grabadas en directo. Por ejemplo, esa primera canción “Pétalo en el aire”, el final, que es una coda muy larga está absolutamente improvisado. Pensamos hacer un fade-out, pero luego cuando lo probamos nos parecía como que mataba la magia. La que dices tú es un medio tiempo, un poco en la línea de los Bad Seeds.
¿Tenéis la intención de tocar mucho con Løse?
La idea es tocar. De hecho, ahora mismo estamos preparando el repertorio de directo. De momento tenemos tres presentaciones cerradas en salas pequeñas. Yo creo que este año o antes del verano, porque no empezamos hasta después de Semana Santa. No creo que vayan a ser tampoco muchas.
En tus proyectos, incluyo también la pintura, hay una defensa del arte como un espacio de libertad, de creación. ¿Sientes que hoy ese espacio está más amenazado por este mundo loco que nos amenaza?
En general sí, aunque eso no quiere decir que hay artistas absolutamente libres que van a su bola y llevan su camino y no siguen las directrices y las normas. Pero en concreto en la música, que es lo que más conozco, yo creo que el tema de las plataformas de streaming ha cambiado radicalmente el panorama y se encorseta un poco el tema de la creación.
Y luego otra cosa para mí peligrosa, está muy bien porque cualquiera se puede grabar en su casa con un pequeño equipo de música y subirla a plataformas. Eso, digamos, que democratiza la creación, pero también la hace más amateur. Antes un disco era un objeto, un producto profesional, tenía un buen sonido, un estudio profesional, con una producción, con un cierto presupuesto, eso ha desaparecido.
Este amateurismo yo no sé hasta qué punto puede ya incluso afectar a la calidad de la música, empezando por el sonido. Pero claro, también es cierto que si los chavales de ahora escuchan la música en un móvil pues realmente le da un poco de igual el sonido, ¿no?
A mí personalmente me sigue importando mucho el sonido.
Recuerdo que hace no mucho hablamos de canciones de Duncan Dhu que tenían millones y millones de escuchas en plataformas y que realmente lo que os llegaba era ridículo.
Lo que pagan las plataformas de streaming a los artistas es una cosa absolutamente ofensiva, ridícula. Prácticamente es dar tu música gratis. Los que se llevan la pasta son ellos. Al músico le ha desaparecido una de sus fuentes de ingresos. Antes aparte del directo estaban los derechos de autor y los royalties por discos. Es algo que prácticamente ha desaparecido, con lo que hoy es más difícil vivir de la música que hace 25 años.
Por eso digo que este nuevo sistema donde los músicos casi pasan a ser aficionados, a mí no me termina de gustar. Reivindico la profesión como una profesión artística, pero una profesión. Y me parece mucho mejor que un artista pueda vivir de lo que hace que no tener que tener otro trabajo y en tus ratos libres haces música. Eso lo amateuriza todo y no es un modelo que me convenza.
Ya no es solo la música, hoy en día que cualquiera coge un móvil y te hace un vídeo de tres tonterías y ya tiene más credibilidad que cualquier profesional de lo que sea, en función de sus seguidores.
Es algo que afecta a toda la cultura. Y el arte contemporáneo, lo conozco menos, pero yo creo que es algo parecido porque la mayoría de galerías de tamaño pequeño o medio no están desapareciendo, solo quedan las super tochas que venden firmas consolidadas. Se vende lo muy caro, las obras de arte muy caras, pero digamos el medio, el cliente medio y la venta de un cuadro de alguien que entró a una galería y se llevó un cuadro a su casa, eso prácticamente ha desaparecido.
¿Has cambiado tu manera de escribir con Løse?
La mayoría de las canciones tienen música de Fer y letra mía. Hay un par de ellas que también yo hice la música. Intenté cambiar un poco el tono de los textos con respecto a mis discos en solitario. Quería que hubiese alguna diferencia. Es muy difícil reinventarte y ponerte a escribir de una manera totalmente diferente, porque al fin y al cabo uno ya tiene una cierta forma.
Un cambio importante es que no he utilizado rima en las canciones, cosa que en los últimos tiempos llevaba tiempo usando. Es un recurso muy agradecido la rima. Cuando se canta y escuchas una canción, una melodía, la rima es algo que ayuda mucho. Prescindir de la rima es estar más en el vacío.
Veo las letras un poco más abstractas.
Son letras muy abiertas a la interpretación. En cuanto al fondo y a la mirada a los temas, creo que están un poco los mismos de mis últimos discos, pero quizás más acentuados. Esta especie de incertidumbre ante el caos en el que vivimos. Y un poco el miedo también al paso del tiempo y a este mundo tan salvaje en el que estamos. Eso yo creo que se percibe. Mis letras en cualquier caso nunca son muy narrativas y las sensaciones para mí ahora, por lo menos las que tengo yo a escribir, es este sin sentido en el que estamos. Este no futuro.
El clima irrespirable del mundo ya atraviesa a todo.
Decimos que estamos en una época de cambio, una época violenta, una época conflictiva, algo que se podría decir en cualquier época. Y es verdad que el avance de ciertos temas como la tecnología y la crisis climática, por ejemplo, y la geopolítica, parece que se están juntando muchos factores a la vez y están creando un ambiente realmente inquietante. Da un poco de miedo mirar hacia el futuro.
Nos queda la música. Nos caerán las bombas mientras estemos escuchando discos. Es inevitable.
Escucha el primer disco de Løse