Como arquitectos, nuestra relación con la IA generativa es redefinida a medida que su incorporación a los procesos de diseño se vuelve cotidiana. Cómo impactará en nuestra memoria y cuál será su influencia en el imaginario arquitectónico son algunos interrogantes para los cuáles solo existen especulaciones.
¿Mejorará la IA generativa nuestra capacidad de evocación del pasado debido a su utilización recurrente o por el contrario provocará una debilitación de nuestra capacidad cognitiva?
¿Cuándo, si es que es posible, se producirá el salto entre la destreza de la IA generativa para “replicar”, a una potencial habilidad de “recordar”?
Por ahora, su funcionamiento sigue anclado en la reproducción estadística de patrones, sin una verdadera conciencia del tiempo, del olvido o del significado, elementos esenciales de toda memoria genuina.
En el imaginario arquitectónico de las personas conviven recuerdos de un determinado modo de habitar en comunidad y de condiciones específicas del lugar al que pertenecieron alguna vez.
La evocación poética de Borges sobre su casa de la infancia según la IA. ¿Comprenderá la IA realmente la narrativa detrás de la arquitectura? ¿O serán los resultados que produce fruto de reconocer patrones visuales?
La arquitectura y la herencia cultural
El universo simbólico que rodea a la arquitectura está condicionado por nuestra herencia cultural, histórica y personal.
La imagen de una “casa chorizo” que tenemos en nuestra mente puede diferir de la que tenían nuestros abuelos, quienes las construyeron y habitaron.
La forma en que vivimos o cómo recorremos espacios -un shopping o una iglesia, por ejemplo- es diferente según el lugar del mundo donde habitamos.
A pesar de la extrema globalización, podría decirse que entendemos la arquitectura en un clima, sitio y momento histórico; y que nuestra mirada se nutre de la experiencia directa.
Borges, en el poema referido a su casa de la infancia en Adrogué, expresa lo que la arquitectura representó para él en aquel entonces, combinando su idea del paso del tiempo con el simbolismo de los viejos elementos del edificio.
Con su característico estilo, describe el patio ajedrezado, la cabeza de león, la argolla en el acceso, el vitral de colores, la canilla goteando, el umbral y la glorieta, entre otros elementos.
Su conocimiento de la casa proviene de su experiencia directa. Al introducir la descripción que Borges transmite en su poema en una IA Generativa, los resultados arrojados tienen diferencias con la casa real, por un lado; y por otro, ciertos puntos de convergencia con el imaginario colectivo de ese tipo de arquitectura y atmósfera.
¿Qué tan grande es realmente la brecha entre la herencia cognitiva intergeneracional y el exponencial poder de reconocimiento y combinación de patrones visuales que tienen la IA generativas?
Lo heredado y el contexto social
La transmisión de saberes entre generaciones ha sido fundamental en muchas ramas de la profesión y especialmente en el desarrollo de la arquitectura vernácula en todos los continentes.
Desde el mundo árabe, Yasmeen Lari creó una mezquita pop-up para la Bienal de Arte Islámico en 2023. Materializada en bambú, la obra estuvo pensada para ser desmontable y reutilizable.
La estructura es simple, auténtica, carece de toda ornamentación y expresa el espíritu del pasado sin por eso imitar a la mezquita tradicional. La fusión entre lo nuevo y lo viejo, conocimiento e innovación, resulta en la materialización corpórea de un contexto y propósito histórico.
De este lado del océano, en las afueras de la ciudad de La Plata, Facundo S. López construyó su casa en 2022 recurriendo a tipos constructivos y espaciales relacionados con la arquitectura contemporánea, con materiales y tecnología actuales. La esencia de la obra refleja una herencia moldeada por el contexto social, el cuerpo y la experiencia.
La sabiduría aborigen que nos acompaña podría ser al mismo tiempo el actual punto ciego de las IA generativas; y también la clave para su exponencial crecimiento en la construcción de una historia y unos recuerdos de una vida en la que no participaron.
Así como el ser humano transmite un sentido atravesado por la propia experiencia, la IA genera síntesis formal, en tanto la experiencia combinatoria en el armado de patrones nos resulta a la vez tan novedosa como familiar.
El futuro solo apunta a una exponencial relación entre las IA generativas y el proceso proyectual arquitectónico. Esto implica ciertos riesgos, como el hecho de que el destino del imaginario arquitectónico se vuelva homogéneo y carezca de los matices que aportan la tradición y la memoria personal.
Al mismo tiempo, se abre una puerta hacia la multiplicidad de miradas y perspectivas; y la posibilidad de recomposición de fragmentos de la historia.
En este escenario de aparente totalidad que pretende ofrecer la IA generativa, ¿qué sucederá con nuestra memoria cuando todo pueda ser visto y olvidado al mismo tiempo?