
En el extremo más austral de Sudamérica, un grupo de islas casi deshabitadas fue durante décadas el centro de una de las mayores tensiones entre Argentina y Chile.
Se trata de Picton, Nueva y Lennox, ubicadas al este de la isla Navarino y al sur de la Isla Grande de Tierra del Fuego, en pleno canal Beagle. Su valor estratégico, por la conexión entre los océanos Atlántico y Pacífico y su cercanía con la Antártida, las convirtió en un punto de disputa.
Aunque el conflicto hoy está resuelto, durante gran parte del siglo XX ambos países sostuvieron un firme reclamo de soberanía. La tensión escaló al máximo en 1978, cuando estuvo a punto de derivar en una guerra.
¿Por qué se desencadenó el conflicto del Canal de Beagle por las islas Picton, Nueva y Lennox?
Los primeros antecedentes del conflicto por las islas Picton, Nueva y Lennox se remontan a 1888, apenas siete años después de la firma del Tratado de Límites, cuando comenzaron a surgir diferencias entre Argentina y Chile en la interpretación de ese acuerdo internacional.
Aquel tratado buscó fijar con precisión la frontera entre ambos países: trazó límites a partir de líneas geográficas, cumbres, ríos y paralelos para definir la soberanía territorial.
Sin embargo, el desacuerdo no tardó en aparecer. La discusión se centró en la ubicación exacta del canal Beagle, un punto clave porque de él dependía a quién le correspondían las islas cercanas.
A pesar de su tamaño reducido y de sus condiciones climáticas extremas, estas islas tienen un valor estratégico. Su ubicación otorgaba proyección marítima en una zona clave del sur del continente.
En juego no estaba solo el territorio, sino también el control de rutas de navegación, el acceso a recursos pesqueros, posibles riquezas naturales y la cercanía con la Antártida.
¿Qué pasó en 1978 entre Chile y Argentina y cómo se resolvió el conflicto por las islas del Canal de Beagle?
La disputa se extendió durante décadas, pero alcanzó su punto más crítico en la década de 1970. En 1977, un tribunal arbitral internacional falló a favor de Chile y le otorgó la soberanía de las islas. Ante la resolución, el gobierno argentino rechazó la decisión, lo que profundizó el conflicto.
Un año más tarde, la situación escaló al máximo. En diciembre de 1978, Argentina puso en marcha la llamada Operación Soberanía, un plan militar para ocupar las islas y forzar una nueva negociación. Las fuerzas armadas de ambos países se movilizaron y el enfrentamiento estuvo a punto de convertirse en una guerra abierta.
Sin embargo, cuando el conflicto parecía inevitable, la mediación internacional resultó clave. La intervención del papa Juan Pablo II permitió frenar la escalada y abrir un canal de diálogo entre ambos países.
Las negociaciones culminaron en 1984 con la firma del Tratado de Paz y Amistad de 1984. El acuerdo estableció la delimitación marítima al sur de la Isla Grande de Tierra del Fuego, reconoció la soberanía chilena sobre las islas en disputa y fijó límites en el Canal Beagle, y evitó la guerra.