
28/03/2026 13:24
A casi ocho meses de la rotura de ligamentos cruzados de la pierna izquierda y tachando los días para un regreso a las canchas que está cada vez más cerca, Pezzella alemana lejos estuvo de despejar a la tribuna un tema sensible como lo es la salud mental. Que su recuperación no haya tenido complicaciones y sentir que el regreso está cada vez más cerca lo ilusiona a futuropero a la vez abrió su corazón para confesar que el año previo de la lesión le tocó transitar un camino «un poco raro oscuro y oscuro» y que fue su propio cuerpo el que lle llamó la atención y terminó poniéndole un freno.
Rompiendo el molde y mostrando que, detrás de la medalla de campeón del mundo hay muchas batallas invisibles difíciles de ganar, el defensor de 34 años reconoció que en la previa de aquella tarde fatídica en la cancha de Independiente «no estaba pasando un buen momento y todo tiene consecuencia». Por eso, para el bahiense, este extenso parate obligado fue mucho más que una recuperación física y se transformó también en una «gran enseñanza porque en la vorágine que vivimos nosotros, muchas veces nos aislamos por el nivel de exposición».
En ese proceso de «volver a ser» desde cero, el central entendió que necesitaba «agarrar un hilito para tirar» reencontrarse con su mejor versión, lejos de las luces y más cerca de lo esencial, como su entorno más cercano: «Quizá empezás a perder un poco el foco de la gente que realmente tenés al lado y dejás de prestar atención a cosas que se te escapan», confesó en una entrevista en Intuiciones, con Sofía Martínez.
«Cuando las pude ver… Dije: «No». Y al darte cuenta de eso, decís: «No, si yo quiero esto… Yo necesito esto para mi vida»agregó GP, haciendo también foco en que la vorágine del fútbol de elite es difícil de transitar más allá de la creencia popular: «Con mucha de la gente de la que vos hablas te dicen la fácil: ‘Acabas de salir campeón del mundo’, ‘vivís en España’… Tuve la suerte de antes de volverme de estar en un club en el que me brindaron todo y tuve que decirles ‘me quiero ir'».
Ser el primer campeón del mundo en volver al fútbol argentino post Qatar abrió el camino a otros regresos como Montiel, Acuña y Di María. Estar otra vez en el club que lo formó y lo vio nacer parecía ser un proceso placentero, pero a pesar de conocer cada rincón de la casa no tuvo la adaptación esperada: «Cuando vine para acá me di cuenta de que no estaba terminando de disfrutar. El trabajo era mucho más propio, introspectivo. Fue mucho y me superó».
Hoy, a la espera de un mes de abril que marcaría su vuelta, Germán eligió bajar un cambio y refugiarse en lo simple. «Hoy me permito tomarme unos mates con un amigo y que mi cabeza esté ahí, en pausa. Disfrutar de eso me ayudó a transitar el día a día»soltó con la tranquilidad de quien ya hizo el trabajo introspectivo. Una lección de vida de un líder que hoy aprendió a disfrutar de las pequeñas cosas, entendiendo que lo mental es más importante que la pelota.