El debut en la Copa Libertadores no fue el esperado y Daniel Garnero no lo esquivó. Tras la derrota 2-1 de la Universidad Católica ante Boca en Chile, el entrenador argentino hizo un análisis directo, sin rodeos, y dejó en claro qué fue lo que más le preocupó de su equipo.
“Fue un partido donde generamos poco y no tuvimos efectividad”resumió el técnico de 57 años, con una frase que sintetiza el desarrollo del encuentro. Y es que, más allá del esfuerzo, su equipo nunca logró imponer condiciones claras frente a un rival que convirtió en los momentos justos.
El partido, en sí, tuvo un contexto complejo para los chilenos. Recordemos que el Xeneize pegó de entrada, a los 16 del PT, con un disparo de afuera del área de Leandro Paredes. De allí en más, todo se tornó cuesta abajo para los Cruzados en el Claro Arena.
El equipo de Úbeda manejó los tiempos luego de aquel golazo y amplió la ventaja en el segundo tiempo de la mano de Adán Bareiro (65′)lo que obligó a la Católica a correr desde atrás durante gran parte de la noche.
Garnero, consciente de esa diferencia, no buscó excusas. Insistió en la falta de profundidad de su equipo. En la Libertadores, cada error se paga caro y cada oportunidad desperdiciada pesa el doble. Pero no fue lo único que dejó la conferencia.
La polémica de la noche
Consultado por una jugada puntual —una infracción sobre Justo Giani que generó reclamos—el técnico eligió el camino de la cautela: “No me hagan hablar porque después me cobran multa, todos vieron lo que pasó”. Garnero evitó entrar en conflicto directo, pero dejó flotando su malestar con el arbitraje del uruguayo Gustavo Tejera.
La premonición del Dany
Lo cierto es que la Franja volvió a este prestigioso torneo tras cuatro años de ausencia, pero la diferencia de nivel se sintió en el estreno. Y del otro lado estuvo un rival con peso propio. Antes del partido, el propio Garnero ya había advertido sobre lo que significaba enfrentar al conjunto de la Ribera: “Es un equipo grande, con mucha convocatoria. Vamos a tener muchas dificultades”.
La realidad terminó confirmando esa previa: Boca se llevó un triunfo clave como visitante en un Grupo D que promete ser exigente desde el inicio.
Ahora, el desafío para la Católica será reaccionar rápido. La Libertadores no da margen para quedarse en el análisis demasiado tiempo. Y Garnero lo sabe: «Tendremos que ir a rescatar puntos de visitante. Y tratar de poder llegar a la finalización de esta primera fase con chances de clasificar”, concluyó.

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