
La doctora en farmacia y nutricionista Boticaria García se ocupa de desentrañar los mecanismos que disparan el hambre y así dar las mejores estrategias para lograr un peso saludable y que no sigan en ascenso los kilos de más.
La advertencia es que no tener en cuenta estos funcionamientos puede llevar a elegir alimentos en forma errada, caer en atracones o distorsionar la sensación de saciedad, entre otras manifestaciones.
Para la especialista Boticaria García -ese es el nombre en redes y en apariciones públicas de la divulgadora científica española Marián García– un primer punto para desentrañar y comenzar un camino hacia un peso consciente es “conocer qué pasa con el cerebro hambriento”.
Sobre este tema, en una nota para el sitio Telva, García indicó que mucha personas con sobrepeso tienen una alteración fisiológica que hace que tengan más hambre. “Es decir, tenés sobrepeso y, encima, tenés más hambre que el que no padece obesidad. Es el pez que se muerde la cola. Es la famosa fuerza de voluntad que todo lo puede y que realmente no es así”, completó.
¿Por qué sucede esto? “Nosotros tenemos adipocitos, que son unas células que funcionan como almacenes de grasa, es la célula «patito feo» del organismo. El adipocito sirve para mandar mensajes de hambre y de saciedad. Hay una hormona que se llama grelina, que sale del estómago, y que te dice «tengo hambre», y otra que se llama leptina, que sale del adipocito y dice «frena, deja de comer». Cuando ese adipocito está inflamado porque hay un exceso de grasa no manda bien esa señal de saciedad”.
A esto se suma que existen distintos tipos de hambre.
La lista resulta muy útil para identificar el propio patrón e implementar las estrategias más eficaces para no caer en estos mecanismos.
Al mismo tiempo, García pone el foco, de acuerdo a la información del sitio Telva, en el subibaja abrupto de glucosa, algo que no es mencionado en los consejos para adelgazar difundidos generalmente.
Su advertencia, siguiendo la misma fuente, es contundente: “Las personas que consumen habitualmente un desayuno azucarado, como nos enseñaron incorrectamente, pueden llegar a comer más de 300 kilocalorías extras al día. Al año, esto implicaría hasta nueve kilos de peso”.
Estos son los lineamientos que García compartió en Telva. La clave, tal como ella describe, es pensar el origen del hambre. Algunos ejemplos.
La forma de evitar los picos de glucosa es optar la fibra, que formará un gel en el estómago que alimente las bacterias buenas.