
Las sentadillas son uno de los ejercicios más elegidos por los entrenadores profesionales por su impacto integral en el cuerpo. Destacan especialmente por fortalecer los músculos de las piernas y los glúteos, además de aportar beneficios clave para la salud general.
Sin embargo, sus beneficios no se limitan a la parte inferior del cuerpo, sino que al hacerlas correctamente se pone en juego tanto la fuerza, como la flexibilidad, la estabilidad, el equilibrio e incluso la espalda.
Uno de los miedos más comunes a la hora de hacer sentadillas es poner en peligro las rodillas y las caderas, especialmente cuando se trabaja con peso. Pero, por el contrario, este ejercicio puede ayudar a proteger y mejorar su funcionamiento y el de otras articulaciones a largo plazo.
Las sentadillas son la clave para vivir ya que las tareas más cotidianas como limpiar, mover objetos de arriba abajo o levantar algo del piso son formas de realizar una especie de sentadilla.
De acuerdo con un resumen científico de 2014, las sentadillas son «uno de los movimientos fundamentales más primarios y necesarios para mejorar el rendimiento deportivo, reducir el riesgo de lesiones y apoyar la actividad física de por vida«.
En palabras de Brad Schoenfeld, profesor de ciencias del ejercicio en el Lehman College de Nueva York y experto en entrenamiento con pesas: “Las sentadillas son un ejercicio excelente, tanto para mejorar la capacidad funcional como para reducir el riesgo de lesiones, siempre que el ejercicio se realice correctamente».
El primer paso para entrenar y hacer sentadillas será realizar un chequeo médico para confirmar que no tengamos ningún impedimento para comenzar a entrenar. Una vez que todo esté bien, existen diferentes variaciones para llevar a cabo este ejercicio: