Hay una cuenta pendiente en este buen momento del Boca de Claudio Ubeda que puede leerse tanto como una debilidad como la oportunidad de haber crecido aún sin explotarla como sabe hacerlo. Se trata de la pelota parada, la vía desde la cual nacieron varios de los goles del equipo en la segunda mitad del 2025 y que en lo que va del año aún no genera la misma peligrosidad.
En total, durante el pasado Torneo Clausura, Boca convirtió 13 goles a partir de la pelota parada, de los cuales 10 fueron por vía aérea. Incluso podría sumarse uno más, como el de Di Lollo ante Aldosivi, en una jugada derivada de un córner.
Entre los goleadores se destacaron justamente los dos defensores centrales, Di Lollo y Ayrton Costa, además de Rodrigo Battagliaquien con tres tantos (Aldosivi, Rosario Central y Central Córdoba) fue en un tramo del campeonato de los jugadores más peligrosos. También aportaron los delanteros Miguel Merentiel a Talleres, Edinson Cavani a Banfield y Milton Giménez una carrera.
La razón de esa cosecha tuvo a Leandro Paredes como pieza clave y partícipe directo en ocho de esos 13 goles, ya sea con asistencias o intervenciones previas en la jugada y muchas veces sumando puntos.
Ya lo hizo desde sus primeros minutos en su vuelta al club, para darle un pase a la cabeza de Di Lollo para que empate lo que era una derrota dolorosa ante Unión en la Bombonera. O -lo mismo- con un centro casi agónico desde el que Milton Giménez le igualó a Racing y cambió un resultado que pudo haberle costado el puesto a Miguel Ángel Russo.
El defensor consiguió el 1 a 1 ante Instituto. Video: TNT Sports.
El contraste con 2026
Sin embargo, el panorama cambió en 2026. Con un DT que logró mayor estabilidad tras superar la eliminación ante Racing y un arranque irregular, el Sifón encontró funcionamiento y eficacia. No obstante, dentro de esas virtudes, la pelota parada perdió protagonismo.
En lo que va del año, Boca apenas convirtió un gol proveniente de una pelota parada. Fue en la fecha inicial, en la victoria 1-0 ante Riestra en la Bomboneracon una sociedad ya conocida: centro de Leandro Paredes y gol de Lautaro Di Lollo.
Además, hubo solo otro tanto de cabeza, el 2-0 de Adán Bareiro frente a Gimnasia de Chivilcoy, tras un centro de Marco Pellegrino pero no desde un tiro libre sino en una acción en salida, pasando la mitad del campo rival.
Así, pese a contar con grandes ejecutores y buenos cabeceadores, Boca aún no logró capitalizar una de sus principales fortalezas. En los últimos partidos, como ante Independiente, generó situaciones claras por esta vía, pero sin la contundencia que supo mostrar en el pasado reciente. Claro, no estaba Paredes. El especialista que ahora vuelve y puede empezar a darle ese plus del que los rivales ya tomaron nota.




