Los silbidos que bajaron de las tribunas para Marcos Rojodespués de su expulsión directa por un golpe irresponsable, sonaron a sentencia luego de la derrota 2-0 ante Río. La reprobación del Cilindro, cuando el defensor se retiraba de la cancha, fue seguida por un masivo pedido de los hinchas: que no juegue más en Carreras. Y la posibilidad de que esto ocurra lejos está de ser descabellada, a menos de dos meses para que venza su contrato con el club.
Gustavo Costas lo venía utilizando de titular, aferrado a su experiencia y voz de mando, pero a sus 36 años el defensor una vez más incurrió en el descontrol. Ya son varios los errores en su colección desde que llegó al club y el último, en el clásico de este domingo con River, fue la gota que rebasó el vaso en la Academia.
A los 35′ del segundo tiempo, con su equipo abajo en el marcador, el ex Boca le aplicó una trompada sin pelota en el rostro a Lucas Martínez Quarta en el momento en que el centro de tiro libre River, desde la derecha, viajaba por el aire.
Inicialmente, Sebastián Zunino no advirtió la acción, pero tras revisarla en el VAR decidió sacarle la merecida roja directa. Encima, el zaguero, según pudo oírse en uno de los audios, insultó al árbitro con un «sos un hijo de re mil puta». Como conclusión, entre su agresión sin balón y este agravio, Rojo podría recibir, de mínimo, tres fechas de suspensión por el Torneo Apertura.
Pero su noche no fue nefasta sólo por esa reprochable actitud violenta, sino que además fue responsable absoluto del primer gol del Millonario porque falló de manera grosera en un cruce ante Facundo Colidio. Llegó antes al balón, pero se pasó (se resbaló), el delantero lo capturó y definió mano a mano frente a Facundo Cambeses en el 1-0 parcial.
Por la Sudamericana, este miércoles, el central está en condiciones de actuar ante Botafogo de Brasil, en el Cilindro. Sin embargo, por el enojo con que terminó Costas, es casi un hecho que tampoco participe de ese encuentro. Incluso, no sería de sorprender que Marcos no vuelva a jugar con la casaca de Racing, donde colmó la paciencia de la mayoría.
La palabra de Costas sobre Rojo
«Lo hablaremos mañana (este lunes), más tranquilos. Si te soy sincero, no vi bien la jugada de la expulsión, no es por esquivar la pregunta. Cambeses y Adrián (Martínez) me dijeron que no era para expulsión, pero como no la vi, no puedo asegurar nada», había comenzado el técnico en la conferencia de prensa. Y enseguida profundizó: «Estas cosas no nos pueden pasar: no podemos dejar al equipo con 10 hombres y perdiendo. Hay que ser más inteligentes para no dejar a tu equipo con diez hombres».
«Sos un hijo de re mil puta», le dijo el defensor luego de la expulsión. Fuente: ESPN.
Rojo arribó a la Academia a mediados de 2025, libre desde Boca, tras un conflicto en ese club y después de que Miguel Russo le diera vía libre. «Me dijo que no tenía edad ni nivel para jugar», reveló el futbolista. Desde su presencia en la Academia, ya fueron varios los pasos en falso que dio el jugador, esto más allá de los tres lesiones musculares.
El derrotero de macanas del defensor
El comienzo de su seguidilla se produjo en la Libertadores de 2025. En el Cilindro, en la revancha ante Peñarol de Uruguay en la revancha por los octavos de final, cuando ya había salido (por un desgarro), desde el banco de suplentes insultó Wilmar Roldán y fue expulsado por el juez colombiano. Como le dieron dos fechas de sanción, se perdió la serie completa de cuartos versus Vélez.
Rojo reapareció frente a flamencoen semifinal, y quedó en el centro de las críticas. Además de meter el gol en contra en la caída final por 1-0 (y la global en la instancia), de manera imprudente fue con el brazo muy alto en una disputa y le asestó, accidentalmente, un codazo a Santiago Sosa que le provocó la fractura de un hueso malar. El volante corrió serio riesgo en el ojo derecho y debieron operarlo. Finalmente, el equipo quedó eliminado de la Copa por ese tanto del central en contra de su propia valla.
A su vez, en el último mercado de pases, el defensor había generado malestar en los hinchas por su deseo planteado a la dirigencia de interrumpir su contrato (caduca a fin de junio) para regresar a Estudiantes. Debido a que ni el jugador ni el Pincha quisieron pagar un resarcimiento de 200.000 dólares, se quedó en Racing. ¿Volverá a jugar en la Academia?

Mirá también






