25/04/2026 22:04hs.
Corrían 24 minutos del partido de Río apuesta inicial Aldosivi en el Monumental cuando se produjo la chance más clara para el CARP: tras un centro que cruzó toda el área, en el segundo palo y prácticamente abajo del arco, Maxi Salas la paró de pecho y quedó de cara al gol, con gran parte del arco libre. Era el 1-0 del local. Sin embargo, el remate le salió al primer palo y se terminó yendo muy desviado, en una definición tan inesperada como difícil de explicar. El lamento fue inmediato, tanto en el delantero como en todo el estadio.
La jugada terminó de exponer el momento adverso que atraviesa Salas. Porque si bien en los apenas 335 minutos que acumulaba en el año había tenido un pequeño desahogo -con el gol ante Estudiantes en Río Cuarto-, lo cierto es que aún no logra afirmarse en el ciclo de Eduardo Coudet. De hecho, hasta el superclásico apenas había sumado 38 minutos en tres partidos, y recién frente a Boca y Tigre alcanzó su mayor participación, con 72’ en cada encuentro.
El contexto tampoco ayuda: antes del arranque frente a Aldosivi, su nombre fue uno de los silbados por el Monumental, en una clara muestra del termómetro que baja desde las tribunas. Y los números refuerzan esa sensación. Con un promedio cercano a los 30 minutos por partido, seis remates al arco en lo que va del año y una precisión de pases del 78%, su aporte todavía está lejos de lo esperado.
Hasta ahora, en River, sigue en deuda. Y la ocasión desperdiciada ante Aldosivi no hizo más que amplificarlo.
