
A dos meses de iniciado un campeonato con cambios radicales en el reglamento, la Fórmula 1 metió el freno de mano y puso reversa: decidió ajustar nuevamente su rumbo técnico y acordó una modificación clave en los motores híbridos. La Federación Internacional del Automóvil (FIA) confirmó este viernes, tras una reunión virtual con los once equipos, que se alcanzó un «principio de acuerdo” para introducir cambios a partir de 2027 que alterarán el equilibrio actual entre el motor de combustión interna y el sistema eléctrico.
Según el comunicado oficial, la propuesta contempla un aumento nominal de 50 kilowatts en la potencia del motor térmico y una reducción equivalente de 50 kilowatts en la entrega del sistema de recuperación de energía (ERS). En la práctica, esto implica una pérdida de protagonismo de la parte eléctrica dentro del esquema híbrido que rige en la categoría, que hasta ahora funcionaba bajo un reparto cercano al 50/50 entre ambas fuentes de potencia y que pasará a ser de 60/40 con preponderancia del motor de combustión.
La decisión deberá ser debatida en detalle y posteriormente votada por el Consejo Mundial del Motorsport, pero abre la puerta a un cambio estructural en la filosofía de los monoplazas modernos. La Fórmula 1 había profundizado su apuesta por la electrificación desde 2014, con la introducción de motores V6 turbo híbridos, pero el salto hacia una paridad total entre combustión y electricidad en la temporada actual generó críticas inmediatas dentro del paddock.
A number of proposals to introduce hardware component changes to the F1 2026 Regulations were agreed in principle at an online meeting convened today by the FIA and attended by Team Principals, FOM and representatives from Power Unit Manufacturers.
👉 https://t.co/ECiqNpT7sU pic.twitter.com/FSK313PlBF
— FIA (@fia) May 8, 2026
Varios pilotos señalaron dificultades en la gestión de la energía durante las carreras, especialmente en situaciones de clasificación y sobrepasos, donde el uso de la batería se volvió un factor determinante. La administración del despliegue eléctrico obligó a maniobras estratégicas complejas y, en muchos casos, contraintuitivas para los competidores.
El reclamo más resonante llegó de la mano de Max Verstappen. El tetracampeón del mundo, referente de Red Bull, fue uno de los principales críticos del sistema y llegó a calificar a los nuevos monoplazas como una “Fórmula E con anabólicos”, además de compararlos con el videojuego Mario Kart. Incluso deslizó su malestar con el rumbo técnico y dejó abierta la posibilidad de evaluar su continuidad en la categoría si el modelo no se modificaba.
En contrapartida, el británico Lando Norris respondió con ironía a sus declaraciones en redes sociales, en medio de un clima de debate interno que la FIA terminó tomando en consideración. Tras las primeras tres fechas del campeonato, la entidad introdujo ajustes menores con el objetivo de reducir la influencia eléctrica, especialmente en la clasificación, en la largada y en los momentos de mayor exigencia estratégica.
El Gran Premio de Miami fue el primer escenario donde se aplicaron esas correcciones. Según la FIA, la evaluación posterior indicó que las modificaciones contribuyeron a una competencia más abierta y a una mejora en la dinámica de carrera, con menor dependencia del ahorro de energía.
La carrera incluso mostró liderazgos repartidos entre cuatro diferentes equipos y fue considerada una de las más competitivas de la temporada, aunque la victoria terminó por tercera vez consecutiva en las manos de Kimi Antonelli y de Mercedes, vencedor también en el debut con George Russell.
Con estos antecedentes, el nuevo acuerdo para 2027 busca profundizar ese camino. La intención declarada es hacer los sistemas más “intuitivos” para pilotos y equipos, reduciendo el peso de la gestión eléctrica en favor de la conducción pura y la potencia del motor térmico. La medida, sin embargo, reabre el debate sobre el rumbo tecnológico de la Fórmula 1 en una era donde la sustentabilidad y la electrificación habían ganado centralidad.
La categoría utiliza esta arquitectura híbrida desde 2014, en una evolución que transformó la forma de competir y de diseñar los autos. La gestión de la energía se convirtió en una herramienta clave para el rendimiento, pero también en un punto de conflicto para pilotos y estrategas.
En este contexto, la FIA destacó que «la conclusión derivada de la aplicación de las modificaciones en Miami, diseñadas para mejorar la seguridad y reducir una recuperación excesiva de energía, fue que dieron como resultado una competencia mejorada y fueron un paso en la dirección correcta”.
Aun así, el organismo advirtió que el proceso de evaluación continúa abierto «con miras a la introducción de más ajustes» en las próximas carreras del calendario.
La próxima cita será el Gran Premio de Canadá, el 24 de mayo, donde la Fórmula 1 seguirá compitiendo bajo el reglamento actual mientras se define el futuro de una de las transformaciones técnicas más discutidas de los últimos años.
Con información de agencias