
La vivienda Casa CH nace del desafío de intervenir un territorio amplio sin imponerse sobre él. Desde sus primeras decisiones proyectuales, la obra asume a la naturaleza como parte estructural de la vida cotidiana, integrando visuales abiertas, proporciones medidas y una implantación que favorece la continuidad entre arquitectura y entorno.
Sobre un lote de cinco hectáreas, la casa se despliega horizontalmente para lograr una presencia discreta y equilibrada. Esta estrategia evita imponerse sobre la amplitud del terreno y propone una experiencia donde el espacio construido acompaña la topografía en lugar de dominarla.
El proyecto adopta una lógica moderna basada en la síntesis formal y la claridad espacial. Líneas puras, volúmenes precisos y proporciones equilibradas estructuran una composición que articula todos los espacios con fluidez. La premisa “menos es más” orienta cada decisión proyectual hacia una estética depurada y una funcionalidad rigurosa.
La arquitectura se despliega hacia el exterior mediante grandes superficies vidriadas que permiten extender la percepción del espacio más allá del perímetro construido. Esta continuidad visual diluye los límites tradicionales de la vivienda y convierte al paisaje en un componente activo de la experiencia cotidiana.
Desde el punto de vista constructivo, la casa combina hormigón armado y estructuras livianas en áreas de servicio, configurando un sistema eficiente y racional. La platea estructural asegura estabilidad y orden general, mientras que los cerramientos de mampostería y carpinterías con DVH garantizan confort térmico y durabilidad.
El orden interno se organiza a partir de una circulación fluida que favorece la flexibilidad del uso. Los ambientes se vinculan sin rigideces, reforzando la idea de una arquitectura permeable donde cada sector encuentra continuidad con el paisaje circundante. La espacialidad se construye mediante proporciones cuidadas y una lectura clara de cada volumen.
La materialidad se basa en una paleta austera que privilegia los recursos nobles. El hormigón visto define los planos estructurales y otorga carácter al conjunto, mientras que las carpinterías oscuras amplifican las visuales y colaboran en la continuidad entre ambos lados del cerramiento.
En el interior, los pisos continuos y la presencia del hormigón conviven con elementos de madera que incorporan calidez sin alterar la síntesis general. La elección de materiales responde a un criterio de coherencia estética y a una búsqueda de durabilidad, reforzando la identidad contemporánea del proyecto.
Las expansiones, conectadas mediante superficies minerales y espejos de agua, prolongan la geometría de la casa hacia el terreno. La piscina se integra como parte de esta continuidad, estableciendo un vínculo directo entre arquitectura y paisaje. Cada espacio vidriado ofrece una salida inmediata al exterior, haciendo que la vida doméstica se sincronice con el ritmo abierto del terreno.
La circulación, abierta y sin obstáculos visuales, potencia esta idea de tránsito fluido. La vivienda promueve una relación silenciosa con su entorno, donde la luz natural, la pureza de las formas y la proporción son los elementos que construyen la atmósfera interior. La arquitectura evita el protagonismo estridente y apuesta por la precisión y el equilibrio.
El desarrollo estuvo a cargo de Plan Alto, dirigido por Hernán Chammah, quien concibe cada obra como una oportunidad para generar piezas con identidad propia. Su enfoque entiende la modernidad no como un estilo pasajero, sino como una actitud proyectual orientada a la claridad, la honestidad material y la calidad espacial.
Obra. Casa CH Estudio. Plan Alto Devolopments Arq. Hernán Chammah Ubicación. Puerto Panal, Zárate, Ciudad de Buenos Aires.
La convocatoria «Compartí tu proyecto» es un espacio para difundir y debatir arquitectura. Los estudios pueden enviar el material completo de una obra construida para que los editores de ARQ puedan decidir su publicación en ARQ web, en ARQ papel o en ambos soportes.