La necesidad de boca ubica al partido contra Universidad Católica como una auténtica final. Una que ni en sus sueños más remotos Edinson Cavani barajó jugar durante gran parte de este esquivo 2026 en el que tanto le costó ponerse a tono desde lo físico. Sin embargo, el panorama de delanteros -al margen de su estado físico- le abrió las puertas de un regreso anticipado y hasta tal vez necesario.
Claro que esa chance -la de aparecer jugando o al menos en la consideración para el partido del jueves- puede estar en el mazo, primero, porque si algo le viene costando al equipo es la efectividad de cara al arco. Y después, porque la lesión de Miguel Merentiel alertó sobre una preocupación generalizada que lleva a Claudio Ubeda a darle vueltas al asunto aunque parezca ilógico.
Cavani y su preocupante realidad
Sobre el uruguayo ya se ha dicho y escrito demasiado, en torno a los problemas físicos que no le permitieron entrenarse con normalidad desde hace casi un año, con el agravante de que en el último semestre se le practicaron dos bloqueos para evitar tener que operarse de su lesión lumbar y que ni así pudo al menos sumar un minuto en cancha.
La evolución de estos días es que desde la semana posterior a perder con Huracán, Edi se sumó al grupo en todo lo que no sea fútbol. Y aunque sí pudo empezar a participar de parte de los ensayos futbolísticos, el cuerpo técnico no lo vio con el ritmo suficiente para concentrarlo de cara a Cruzeiro. Algo que podría cambiar por la sucesión de días de trabajo y por la calidad de partido sin mañana que se avecina.
Cavani, en tanto, se mantiene expectante y no deja de aparecer en las redes sociales intentando que se pueda ver un perfil de aquel jugador que está luchando pero que quiere -y necesita- estar. Además de soñar con ese regreso con gloria que tal vez no está en el imaginario popular de un público que ya no lo espera, pero que para el mismo (y su carrera y sus antecedentes) es toda una oportunidad.
La necesidad del equipo
Aún antes de la baja casi segura de Merentiel, el terreno que se le abría al hombre de la flecha era por la imagen que dejó Milton Giménez en el último encuentro en particular y en los demás partidos que ocupó ese lugar en general, a pesar de sí haber aportado goles.
El chico de la tapa
Será una decisión de las grandes en medio de muchas otras (el esquema, por ejemplo) para afrontar una verdadera final. Decisiones que se empezarán a develar en estas horas, pero que tienen a Cavani soñando con terminar la semana (y el semestre) ayudando al equipo, sí, pero si es con él como el chico de la tapa mucho mejor.






