
Resulta difícil entender una contradicción tan evidente: la Argentina necesita dólares, inversión y actividad económica, pero al mismo tiempo espanta a personas que quieren traer justamente eso.
Soy médico, científico y profesor universitario en los Estados Unidos desde hace más de 40 años. Como argentino que desarrolló su vida profesional en el exterior, me gustaría pasar más tiempo en mi país de origen, invertir dinero aquí y contribuir económicamente durante esta etapa de mi vida. Pero el país no me deja.
No vengo a trabajar en la Argentina. No vengo a pedir subsidios. No vengo a quitarle empleo a nadie. Vengo a gastar dinero ganado afuera.
Muchos países compiten ferozmente para atraer a gente como yo. Expatriados, jubilados y profesionales con ingresos propios porque entienden que representan un ingreso de divisas, consumo e inversión.
La Argentina, en cambio, los espanta. Quiere convertir a esas personas en residentes fiscales si pasan demasiado tiempo en el país, y luego cobrarles impuestos sobre ingresos, ahorros, inversiones, jubilación y bienes acumulados durante toda una vida fuera de la Argentina.
Eso no atrae capital. Lo ahuyenta… ferozmente. Como lo hizo conmigo. El resultado es simple: muchas personas como yo eligen otros destinos.
La Argentina debería preguntarse por qué otros países compiten por atraer este tipo de expatriados mientras nosotros los argentinos hacemos lo contrario.
Dr. Miguel A. Pappolla pappolla@aol.com
El Presidente lo primero que hizo al asumir fue suspender la obra pública. Es sabido que la obra pública tiene un efecto multiplicador, al dar trabajo y bienestar a miles de personas.
El Presidente tiene un TOC: se llama superávit fiscal. Es como si un jefe de familia se encerrara con su familia, y dejara de pagar todos los gastos del hogar. Así, no tendría erogaciones, pero ¿a qué costo? ¿Cuánto podrá durar así? Es lo que pasa con este Gobierno: retacea a los jubilados, la salud pública y las universidades. No cumple con las leyes del Congreso. El ciudadano común no llega a fin de mes. Pero sí hay fondos para comprar aviones de combate y, presuntamente, pagar sobresueldos con fondos reservados. Por su parte, las prepagas siguen liberadas desde hace 4 años: ¿esto es “libertad de mercado”?
Su única obsesión es el equilibrio fiscal, sin importar las necesidades de millones de argentinos, aquí y ahora. Cuando veta las leyes del Congreso que impliquen erogaciones, no entiende que él representa el poder administrador, mientras que el Congreso es el Legislativo: ergo, éste crea las leyes, y aquél las ejecuta. El Congreso no tiene por qué explicitar cómo se cumplen / financian las leyes. Quien tiene que ver cómo obtener los fondos es el Ejecutivo (el administrador). Para eso tiene la Ley de Presupuesto, que modifica a voluntad.
Es igual a la condenada: nadie le podía discutir ni mirarla de frente en los pasillos: todos le tenían miedo. Como ella quería. ¿Cuándo tendremos un presidente normal?
Dr. José Managó docmanago@gmail.com
El llanto de mucha gente es porque hoy se debe pagar lo que la luz, el gas y el transporte público valen. Se terminó la Argentina donde estos servicios eran casi gratis. Salíamos a cenar y lo que pagábamos de gas o luz en un mes era más barato que esa cena, una locura…
Eso se terminó, hoy hay que pagar lo que vale porque así funcionan los países serios.
El delirio de subsidios de gobiernos populistas nos hizo mucho daño. Y claro, la realidad hoy duele, no faltan los que quieren volver a ese populismo aunque la Argentina reviente. Bueno, lamento decirles que la Argentina de subsidios pornográficos no vuelve.
Darío Díaz darioalb@gmail.com