
-Impresiona la cantidad de físicos teóricos relevantes a nivel internacional que han surgido de nuestro país ¿a qué se debe?
Efectivamente, los físicos teóricos argentinos son muy reconocidos internacionalmente. No solo el caso de (Juan Martín) Maldacena, que es considerado una figura líder a nivel mundial, sino muchos otros físicos y físicas tienen cargos muy importantes gracias a sus aportes, en universidades prestigiosas de todo el mundo, y también en Argentina. A mi entender esto se debe a que en Argentina se ha dado mucha importancia a la investigación científica a lo largo de muchos años. Eso es muy valioso, ya que las nuevas generaciones cuentan con maestros que los forman muy bien como investigadores y así se genera un círculo virtuoso de progreso. De algún modo diría que hay una sólida tradición, que nos da continuidad y hace que estemos en condiciones de ser autosuficientes en la formación de estudiantes competitivos internacionalmente. Esta tradición y continuidad es posible por la existencia de instituciones como el Conicet, creado en 1958, cuya fundación puede entenderse como una decisión nacional de impulsar la investigación en el país. En este sentido, las universidades también juegan un rol muy activo, ya que es el ámbito en donde se produce el encuentro entre investigadores y estudiantes. Esta línea continúa en la formación de doctorandos. La Comisión de Energía Atómica, también creada por esos años, es una manifestación de esa misma decisión, la de promover la investigación y desarrollo en el área nuclear.
-Es probable que una parte de la sociedad crea que actividades como la física teórica son prescindibles…
Si pensamos desde un punto de vista puramente utilitarista, quitando todo valor intrínseco a la física teórica por ejemplo, existen muchos ejemplos que demuestran que la investigación básica es parte esencial de un ecosistema de capacitación y formación de recursos humanos que es imprescindible para el desarrollo. Universidades donde no se hace investigación quedan retrasadas en el tiempo y se desacoplan del progreso general. Aún cuando hablamos de desarrollos tecnológicos producidos en otros lugares del mundo, cuanto más formados estemos tendremos más soberanía para tomar mejores decisiones. Lamentablemente tanto las instituciones donde se hace investigación como las universidades públicas, están sufriendo en la actualidad un fuerte desfinanciamiento. Esa decisión se toma por razones ideológicas, sin debate racional, y sin propuestas superadoras. Es importante entender que en todos los países del mundo donde se hace investigación básica los fondos provienen en la mayor parte del estado.
– ¿Siente que el éxito económico de las empresas tecnológicas ha disminuido el interés por ciencias como la Física?
-Creo que estas empresas han captado una enorme atención, especialmente entre los más jóvenes. Y simultáneamente ha habido un cambio gradual en la idea de mérito, que hoy se asocia mucho más a la popularidad, el dinero y el poder, que cuando yo era chico. Sin embargo creo que el interés de la gente por las ideas científicas va por un camino paralelo y no ha decrecido. Hoy hay muchas más vías de divulgación científica que antes y hay una gran proliferación de trabajo en ese sentido, mucho de muy buena calidad. En cuanto al interés de los jóvenes por estudiar física por ejemplo, notamos un incremento importante en la matrícula en algunas universidades nacionales en los últimos años. Sin embargo, las causas de este incremento son una incógnita para mí. Es probable que hoy se intuya que un físico tiene posibilidades laborales que en el pasado no existían. Y eso es en parte cierto, porque hay muchas industrias de la información que toman físicos, no por sus conocimientos específicos de física, sino por el entrenamiento en ideas abstractas y en la lógica de resolución de problemas que les da la carrera. Un fenómeno parecido ocurrió en los años ‘90 cuando (en el extranjero al menos) se tomaban físicos teóricos para trabajos financieros. Algunos bromean con que eso provocó más tarde, en 2008, la crisis financiera global, pero no hay pruebas.
– ¿Cómo estamos respecto a nuestros vecinos en términos de inversión en ciencia y tecnología ?
Los números son públicos: en Argentina la inversión en ciencia y tecnología es la más baja en 50 años, el 0.16% del PBI. En Brasil es 1.15%, Chile alrededor del 0.4%, China 2.43%, EEUU 3.4%. Pero aparte de la inversión directa, la conexión internacional, y la continuidad en el tiempo, son sumamente importantes para el desarrollo científico. Y el estado de la educación en general, desde la primaria, es fundamental. No es sólo cuestión de dinero, lleva muchos años, generaciones, crear un sistema científico, pero destruirlo, es muy sencillo.
-La energía nuclear ha vuelto a ocupar el centro de la escena ¿ cómo está posicionada la Argentina en este nuevo escenario?
Todo indica que la energía nuclear será mucho más importante en el futuro de lo que es ahora. Por un lado los combustibles fósiles serán cada vez más escasos y caros, aparte de los problemas geopolíticos. Por otro, la energía nuclear complementa como base estable a las energías renovables. Argentina está muy bien posicionada en el área debido a décadas de inversión del país en materia nuclear. Lamentablemente, desde que asumió el gobierno actual se han hecho anuncios irresponsables a los que no se les ve ningún rumbo.
-Estamos viviendo en un mundo cada día más en guerra ¿qué reflexión le merece ?
Están resurgiendo las guerras imperialistas a cara descubierta y se están rompiendo consensos de convivencia básicos internacionales que subsistían desde la segunda guerra mundial. La gente parece estar demasiado involucrada en disputas políticas internas para poder reaccionar de manera coherente, como convendría.Es difícil darle sentido a lo que está pasando o no tener el presentimiento de que acechan nubes muy negras en el horizonte. Creo que es un poco ingenuo pensar que solo se trata de un puñado de personajes poderosos nefastos y sangrientos que en algún momento desaparecerán. Las razones de fondo no son transparentes, pero que haya demasiado poder económico en muy pocas manos parece una receta para disputas violentas.
Horacio Casini es Doctor en Física egresado del Instituto Balseiro donde además se desempeña como investigador y docente. Inició sus estudios en la Universidad Nacional de Rosario. Es investigador del Conicet especializado en física teórica de altas energías, en particular en la teoría de campos cuántica y la gravitación. Junto a la Doctora en Física Marina Huerta ha ganado en el 2024 la Medalla Dirac, uno de los reconocimientos más importantes del mundo en el campo de la física teórica. Ambos además, son una familia, con dos hijos.