
Un conjunto de científicos de Hong Kong diseñó un revestimiento que posee la capacidad de enfriar edificios.
Inspirado en la estructura interna de una planta, lleva a cabo su tarea mediante una doble función relacionada con la energía solar.
Aparte, es capaz de transformar el agua de la lluvia en energía eléctrica para aparatos de bajo consumo.
El Laboratorio JC STEM de Bioeconomía Circular de la Universidad de la Ciudad de Hong Kong (CityUHK) logró, recientemente, un avance significativo en el campo de las tecnologías de desarrollo sostenible.
Un equipo de investigación liderado por el profesor Lee Duu-Jong, director del Laboratorio y profesor del Departamento de Ingeniería Mecánica, desarrolló con éxito una «piel de edificio para todo tipo de clima», que tiene la aptitud de enfriar estructuras como edificios y casas mediante un proceso conocido como «enfriamiento pasivo».
Inspirado en la estructura laminar de las hojas de la planta Tillandsia, Zeng Yijun, estudiante de doctorado del Departamento de Ingeniería Mecánica, desarrolló «BRIDGE skin«, un revestimiento para edificios que permite que las envolventes de los edificios, incluyendo techos y paredes, aprovechen los recursos naturales gratuitos para lograr ahorro energético.
Bajo condiciones soleadas, el revestimiento refleja más del 95 % de la energía solar y emite el calor almacenado en forma de radiación infrarroja al espacio.
En términos simples: deja entrar muy poco calor solar y permite que escape más calor del que absorbe, por lo que la superficie que protege se enfría de manera natural.
De acuerdo con lo informado por la propia universidad, el invento puede reducir la temperatura de una superficie hasta 9,5 °C por debajo de la temperatura ambiente, por lo que ya no será tan necesario utilizar ventiladores o aires acondicionados para la misión y, consecuentemente, se producirá ahorro de energía.
Por si lo anterior fuera poco, el nuevo revestimiento también tiene la capacidad de generar energía eléctrica para dispositivos de bajo consumo.
Según explicaron sus desarrolladores, durante la lluvia, el impacto de las gotas de agua sobre el material genera impulsos eléctricos. Esta energía es suficiente para alimentar directamente pequeñas pantallas de cristal líquido (LCD) o sensores inalámbricos.
Tanto esta característica como la posibilidad de reducir la temperatura fueron emuladas de las plantas del género Tillandsia, capaces de sobrevivir en ambientes hostiles gracias a una compleja estructura superficial que regula la luz, el calor y la humedad.
Los investigadores reprodujeron esos principios naturales mediante un sistema multicapa que, como se dijo, refleja la radiación solar, favorece la fuga del calor y aprovecha la energía de la lluvia.