
Hace unos años, el best seller de autoayuda Robin Sharma publicó El club de las 5 de la mañana, un libro en el que aconsejaba iniciar la jornada a esa hora para poder organizarse mejor y llevar una vida más ordenada. Diversos especialistas en sueño han salido a criticar este hábito porque, en esencia, carece de base científica.
Primero fue la Sociedad Española de Neurología (SEN) la que salió al cruce. Ahora, en una entrevista para La Vanguardia, el psicólogo Alfredo Rodríguez-Muñoz, catedrático en la Universidad Complutense de Madrid y autor de Dormir para vivir ha sido contundente: “Es como vender el coche para comprar gasolina”.
Agrega: “Es una moda y tiene que ver con la narrativa de ganarle horas al tiempo y quitártelas de sueño, para que cuando el resto de las personas empiece a funcionar, tú ya lleves tiempo produciendo. Levantarnos tan temprano nos da una sensación de control sobre nuestro día. Pero, en realidad, levantarse a las cinco de la mañana no tiene mucho sentido desde el punto de vista biológico”.
Para Rodríguez-Muñoz, durante años, se ha extendido la idea de que dormir poco equivale a ser más productivo y tener más éxito empresarial. Pero esta forma de desestimar el descanso deteriora el rendimiento y la regulación emocional.
Según el experto le cuenta al diario As de España: «El sueño crónicamente insuficiente se asocia con múltiples problemas de salud: mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, obesidad, depresión o deterioro cognitivo. No significa que una mala noche tenga consecuencias graves, pero cuando la falta de sueño se convierte en un hábito durante años, el organismo acaba pagando el precio»
“Hoy sabemos que dormir, alimentarse bien y hacer ejercicio son los tres grandes pilares de la salud. Si uno falla de forma crónica, los otros dos no compensan completamente. De hecho, dormir mal también afecta a cómo comemos y a nuestra energía para hacer ejercicio”, concluye al medio español.
El psicólogo dice que “vivimos en una sociedad orientada a una productividad constante y da la impresión de que aquellos momentos en los que paras te limitan o te anulan esa percepción de que eres importante y de que tienes estatus. Sin embargo, la gente no es consciente de que la falta de sueño afecta a muchas funciones importantes en el ámbito laboral. Liderar bien empieza en la almohada”.
También agrega otra frase metafórica: “No dejes para mañana lo que puedas dormir hoy”. Esto significa que es fundamental entender que es imposible negociar con la biología. “Podemos tener épocas en las que durmamos mal, pero privarte de manera voluntaria del sueño para hacer otras actividades es un error”, asegura.
Después destaca que distintas funciones fisiológicas y psicológicas no se recuperan durmiendo más horas el fin de semana, porque no se ha descansado lo suficiente los días laborales. “El sueño no es una interrupción de la vida, sino una de las condiciones que permiten tener una buena vida”, dice.
Explica que “parte de los problemas de sueño están asociados a la hiperactivación: estar todo el día disponible, conectado y atento, y eso no permite descansar bien. Hay que tratar de desconectar al final del día de manera gradual”.
En cuanto a la idea de dormir poco, asegura que “es una construcción cultural muy potente, porque durante buena parte de la historia, el sueño no era un problema: la gente se iba a dormir anochecía y descansaba sin culpa”.
“El cambio comenzó cuando empezamos a domesticar el tiempo: la Revolución Industrial, la luz artificial, el reloj, la jornada laboral, y, sobre todo, una nueva moral del rendimiento. A partir de ahí, dormir deja de ser una necesidad biológica y empieza a percibirse como tiempo perdido”, concluye.