
Estados Unidos quedó al borde de la eliminación en los octavos de final del Mundial 2026 tras un error determinante de Matt Freese. El arquero del equipo de Mauricio Pochettino falló en una salida cuando su selección todavía estaba en partido y le regaló a Bélgica el tercer gol de una noche que terminó de inclinar la balanza a favor de los europeos.
Hasta ese momento, el conjunto estadounidense ya sufría desde lo futbolístico. Bélgica manejaba mejor la pelota, encontraba espacios con facilidad y había golpeado dos veces por intermedio de Charles De Ketelaere. Estados Unidos, que descontó gracias a un tiro libre de Malik Tillman desviado en la barrera, intentaba sostenerse en el resultado para buscar el empate en el tramo final.
Sin embargo, a los 12 minutos del segundo tiempo llegó la jugada que cambió definitivamente el desarrollo del encuentro. Un pelotazo largo obligó a Freese a salir varios metros fuera de su área. El arquero resolvió bien la primera parte de la acción: controló la pelota con el pecho y evitó el avance rival. Pero tardó demasiado en tomar la decisión siguiente.
¡BÉLGICA ESTIRÓ LA VENTAJA!
A los 57′, Vanaken puso el 3 a 1 de los europeos sobre Estados Unidos. pic.twitter.com/3Msfwd0nEY
— TyC Sports (@TyCSports) July 7, 2026
La presión de De Ketelaere lo apuró y el guardameta terminó sacando un rechazo corto y sin dirección. La pelota quedó servida para Hans Vanaken, que había ingresado en la primera etapa por André Onana. El mediocampista sacó un potente remate de primera desde larga distancia.
Tim Ream intentó interponerse sobre la línea del disparo, pero no alcanzó a desviar el balón, que terminó en el fondo de la red. El 3-1 fue un golpe demasiado duro para un equipo estadounidense que ya estaba incómodo en el partido y que, a partir de ese momento, quedó obligado a una remontada que parecía casi imposible.
La equivocación de Freese terminó siendo el punto de quiebre de una clasificación que Bélgica tenía controlada desde el juego, pero que terminó de asegurar gracias a un error individual que castigó con dureza a los dirigidos por Pochettino.