Algún día iba a pasar que la sala de conferencias de un estadio estuviera sobrepasada no sólo cuando estuviera por jugar Argentina. Francia y España pinta partidazo. Octavos, cuartos, semifinales. Instancia que se busque, torneo del que se hable, son dos países que hoy por hoy se sientan en la mesa de los mejores y que este martes tengan que definir quién va a la final del Mundial 2026 le da un plus a la Copa del Mundo que se palpita en cada rincón de Dallas por más que les interese mucho, poco o nada esto del fútbol.Este martes (16 hs de Argentina) se sabrá quién es el primer finalista.
No hay forma de que los últimos enfrentamientos entre ambos no aparezcan en los análisis. Por más que los franceses se hayan puesto la pilcha de mega candidatos hace rato, los españoles les recuerdan cada vez que pueden que el año pasado les ganaron la semifinal de la National League y que en el 2024, en la misma instancia, los eliminaron de la Eurocopa que finalmente ganarían.

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De ahí que Lamine Yamal, con la impunidad de su juventud, mandara el mensaje que “si alguien tiene que tener miedo, son ellos. Ya los eliminamos un par de veces”. Los franceses podrán enojarse más o menos pero en realidad no estaba picanteando el partido sino poniendo en palabras lo que piensa la mayoría. Los franceses, hacia afuera, evitaron contestarle. Emery, luego de que le preguntaran por tercera vez en francés, alemán y español sobre el tema, largó un “Francia no le tema a nadie, pero no sirve de nada esto. Se ve en la cancha la historia, no se juega en los medios ni en las redes sociales.
España va en este Mundial de menor a mayor, está bien claro. Pero más allá del crecimiento gradual que fue teniendo lleva una marca muy interesante: en cinco de los seis partidos no le hicieron goles. A Unai Simón sólo Bélgica le hizo un gol en este Mundial y eso que tuvo enfrente a Cristiano Ronaldo, a Lukaku, a Darwin Núñez.
Por supuesto que no se trata sólo de su arquero. La solidez del fondo en general ha sido una marca. Cucurella y Cubarsí han jugado todos los minutos, Laporte sólo rotó unos minutos y Porro le ganó la pelea del puesto a Llorente. “La clave es que Rodri está creciendo en el Mundial y por ahí se ven las mejoras”, explicó Jorge Valdano y tiene mucha razón.
Más allá de las búsquedas de posesión de España, del buen mundial que está haciendo Oyarzabal en ataque, lo cierto es que la dependencia por Yamal es grande. Porque aunque no esté en plenitud y que no fue totalmente desequilibrante, todos los que lo enfrentaron decidieron doblarle la marca y eso generó huecos en otros lados. No sólo eso, sino que a sus marcadores los terminaron cambiando por una cosa u otra. Y Lamine, en el día de su cumpleaños, primero le bajó un poco el tono a su declaración pero tiró otra frase que va a repetirse: “Obviamente que me veo como campeón del mundo”.
Claro, a esta España nadie la atacó como la va a atacar una Francia que llega con 16 goles a favor en el campeonato (les hicieron dos) y según la estadística, está igualado con España a la hora de repasar los tiros al arco (110). Con lo cual, plantea un escenario en el Dallas Stadium en el que lo mejor de uno chocará contra lo mejor del otro.
Pero además de lo futbolístico, el tema mental siempre juega. Los dos entrenadores coincidieron más de lo pensado aunque Deschamps se subió a una frase que había dicho hace tiempo: “El favorito es España, para mí es el candidato. No lo digo para tirarle presión a Luis pero es lo que creo”. Y De la Fuente, siempre con una sonrisa a mano, le contestó con clase y dijo que “en este tipo de instancias, no importan los favoritos. Ser o no serlo no cambia nada”.
Quizá sería reducirlo a poco decir que está Mbappé de un lado y Yamal del otro porque ambos están repletos de figuras, pero no hay forma de evitarlos. La sala de prensa pre y post conferencias arde de consultas. ¿Cómo está Kylian que no se entrenó todo el tiempo? ¿Yamal no se dispersará por el cumpleaños? Uno tiene una formación inicial, el otro se la rebate mientras los técnicos la patean para adelante y se ponen el cassette de lo importante que es tener tantos jugadores.
¿Cuánto pesa la historia reciente? Muchas veces los antecedentes son más un número en la estadística que una referencia seria de lo que puede llegar a pasar. Y entonces, al repasar los últimos dos enfrentamientos, es necesario diferenciarlos.
En las semifinales de la Eurocopa 2024, tras el triunfo de España, el equipo francés tuvo varios cambios. Por efecto del resultado, por la renovación natural o por decisión de Deschamps directamente. Antoine Griezmann, Olivier Giroud, Benjamin Pavard y Kingsley Coman, fueron diciendo poco a poco adiós a la selección y DT incorporó a una nueva generación que había brillado en el equipo olímpico en los Juegos de París como Manu Koné y Doué. Incluso Kolo Muani, al que Dibu le hizo la atajada de su vida, había sido el autor del gol en aquella semi y sin embargo quedó out de las convocatorias.

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“Cambiamos mucho de aquel momento. ¿Si tenemos menos o más posesión? Vemos los matices según con quién jugamos”, dijo Deschamps y así evitó hablar del enfrentamiento del año pasado. En junio de 2025, por la semi de las Liga de las Naciones, cuando el DT francés puso por primera vez a Dembelé, Olise, Doué y Mbappé juntos y se encontró en un momento perdiendo 5 a 1. La remontada final a 5-4 maquilló un poco el golpe. “Habrá que potenciar lo que hicimos bien aquel día y ver cómo evitar lo que nos pasó en los últimos quince minutos”, explicó De la Fuente sin abusar en el recuerdo.
La tensión se vive por más mensaje de disfrute envíen los entrenadores. La ansiedad por salir a jugarlo se nota en cada palabra de Lamine Yamal, de Emery, de Deschamps, de De la Fuente. Estar a un paso de la final le sube la presión a cualquiera. Con respeto extremo, se miran de reojo. Saben que hay partidos que van a entrar en la historia. Saben que el vuelo para la final en Nueva York no admite errores.

