
Un estruendo seco paralizó los corazones de un puñado de vecinos de los edificios de la calle República Árabe Siria y Av. Las Heras. El domingo, a las 21.30, cayó un árbol dentro del Jardín Botánico que golpeó la reja divisoria, aplastó un auto y obstaculizó el paso del tránsito.
El impacto provocó que varios de vecinos de Palermo salieran a la calle a ver qué había sucedido. Se trataba de una palmera de unos cinco metros que formaba parte de un bosquecito con otros árboles, cuyo estado, mantienen en vilo a los habitantes del barrio.
«Esto pudo ser una tragedia como aquella de Paseo de la Infanta. Justo pasaban por ahí cerca una madre con su hija», exclama Matilde, que vive a metros de donde sucedió el incidente y recordaba aquel episodio de 1996, cuando una escultura metálica cayó y aplastó a una nena de seis años.
Indignada, la vecina describe el lugar donde cayó el árbol como «un delirante bosque de palmeras, varias de ellas torcidas, más parecidas a la Torre de Pisa que a un árbol. ¿Quién hace un control de esos árboles? Yo hice una denuncia hace dos meses porque es algo que vengo observando y me preocupa la posición en que se encuentran los árboles. Pero nadie hace nada», comparte con Clarín.
Otro vecino, Miguel, recordó que estaba viendo un partido en televisión y por el ruido saltó del sillón y de inmediato salió a la calle. «Yo había dejado el auto hacía un rato y no cayó arriba del mío de milagro… Una locura esto, cualquiera podía haber estado pasando por ahí, es una zona transitada por vehículos y peatones. Me dijeron que una madre y su hija se salvaron raspando. Espero que esto sea una llamada de atención para que la gente del Gobierno de la Ciudad realice controles exhaustivos».
Agatha, que vive sobre Las Heras, cuenta que suele ir o volver corriendo sobre República Árabe Siria y expresa su malestar. «Es que ahora queda como un episodio menor, pero lo que pasó fue una locura. El mismo Botánico cuenta con una programación de eventos de día y de tarde-noche que movilizan gente a la que ponen en peligro».
Si bien desconoce lo que sucedió con la palmera, Gabriel, que vive sobre Lafinur, también despotrica «sobre la alarmante falta de mantenimiento que hay en el Botánico, del que soy habitué y lo advierto claramente. Pareciera que el Gobierno de la Ciudad está más pendiente de poner una confitería en la casa de Thays a cuidar el arbolado del lugar».
Consultado por Clarín, el Gobierno de la Ciudad respondió: «Durante la noche del domingo se produjo el desgaje y caída de un brote basal de una palmera Phoenix canariensis, ubicada en el interior del Jardín Botánico Carlos Thays. El brote tenía aproximadamente 90 años de edad y se desprendió de la planta madre, plantada en 1892, que permanece en buenas condiciones».
«Estos brotes tienen un tipo de anclaje particular, ya que su unión con la planta madre es un entramado de raíces finas y fibrosas. Y la caída sucedió tras días de intensas lluvias y vientos. El brote cayó desde el interior del predio hacia la vereda, atravesó la reja perimetral y alcanzó a un auto estacionado en la calle que tuvo daños en la parte frontal. No hubo nadie herido».
A partir del aviso, a las 21.40, equipos del Gobierno de la Ciudad intervinieron de manera inmediata para asegurar el área, evaluar la situación y avanzar con las tareas necesarias para retirar el ejemplar y los restos vegetales, liberar el sector afectado y restablecer las condiciones de seguridad. Dos horas después la vereda y calle estaban despejadas».
Vale decir que un vecino llamó al 911 a las 21.35, brindando un parte de la situación y minutos después arribó un patrullero a la zona constatando lo sucedido. «Vinieron rápido dos grúas y sacaron todo, y el tránsito volvió a funcionar pasadas las once de la noche. Fue una verdadera suerte que no aplastara nadie, porque la zona estaba bastante concurrida», deslizó Roberto, encargado del edificio que está al frente.