En el Museos de arte de Harvard tienen en su catálogo para visitar si uno quiere, y dentro de una vitrina, el experimento cinético que inventó el húngaro László Moholy-Nagy – integrante del movimiento artístico de la Bauhaus – titulado Accesorio de iluminación de un escenario eléctrico.o en inglés Modulador de luz-espacio. Con esta escultura, mediante el uso de nuevos materiales y a través de diferentes engranajes, buscaba “efectos especiales de luz y movimiento”: en una sala a oscuras, la maquinaría ponía en movimiento una serie de paneles móviles que al filtrarse sobre ellos la luz -o diferentes luces de colores- daba la sensación ilusoria de espacialidad y movimiento que buscaba redefinir el concepto de arte. Moholy-Nagyde esta forma, creó un dispositivo que se anticipaba a lo que vendría a suceder con la introducción de los dispositivos multimedia, que es permitir a muchos artistas audiovisuales escenificar actuaciones multicapa en donde se ven involucrados el sonido, la imagen, la interacción entre artista y oyente…
La función inmersiva de este invento de 1930 tuvo la finalidad de poner en relieve los avances técnico-científicos de la época, pero también una nueva forma de “ver” y sentir” una obra de arte sintiéndote parte de ella, integrante de ese engranaje de acero.
La música que hacen el dúo Modulador de luz-espacio es, por encima de cualquier consideración, toda una aventura inmersiva auditiva. Futuro y resonancias del pasado se dan la mano para llevar al oyente por marcos sonoros subyugantes. Este dúo lo forman Marlene Ribeiro (integrante del colectivo musical underground GRACIAademás de colaborar con otros músicos y debutar con un disco maestro titulado Toqué el sol en 2023), y por otro lado está la figura del productor Samuel Shackleton que en su sello Cráneo Disco ha forjado un crisol de sonoridades nocturnas y terrenales, a la par que retorcidas, en 12’ que se acercan a los sonidos del final de un delirio en el extrarradio de polígonos industriales..
La ola creciente (d.C.932025) es un artefacto sonoro descomunal, en donde los dos integrantes diseñan un mapa sonoro que desborda los márgenes aplicando texturas polifónicas, ingravidez onírica, y un gusto por la imaginería pastoral arcana. “Secrets Kept” abre el disco y las percusiones recrean un marco ensoñador que, por un lado, recuerda al sello Caja fantasmay por otro a la tensión metronómica de herencia germana. “Burning Within” se mueve entre lo esotérico (esa dicción de Ribeiro que parece remitir a catalina Ribeyro), y las percusiones que aplica shackleton a lo largo de la secuencia.
Esas percusiones inmersivas también son el andamiaje de las bellas “Her Name” y “These Things”, con versos repetitivos cuyas resonancias nos retrotraen a la Música del Cuarto Mundo (ritmos que son un híbrido entre electrónica y tradicionalismo africano u oriental) que popularizó Jon Hasselly al minimalismo de Steve Reich. Las mismas coordenadas siguen “I Dreamed Of A Lover” aunque en esta ocasión la electrónica vira hacia la experimentación de gemelo aphexy los experimentos vocales de una Laurie Anderson. La voz de Ribeiro sobrevuela sobre percusiones y ritmos vibrantes y difusos en “The Long Buried Hope” que recuerda a Björk. “The Last Time” progresa entre bucles y sintetizadores que van al ralentí como si se tratara de un experimento de halo laurely la canción de más de once minutos, “Onda/Do You Believe?”, es una obra maestra de sincretismo sonoro: sonidos que parecen salir de un ritual de iniciación se funden con dreampop, y a la vez mutan hacia el dub, y a la vez se suspenden sobre colchas de tensión tectónica. Una maravilla de disco.
Escucha Modulador Espacio-Luz – The Rising Wave