El aislacionismo y la soledad son los temas troncales que definen el nuevo trabajo de los ingleses Ulrika Spacek. En su página de bandcamp así lo expresan: “Aunque sus cimientos bien asentados están en el mundo del psych-rock —y aunque están más inspirados que nunca por elementos electrónicos—, Ulrika Spacek se interesan por el “glitch” que existe entre ambos territorios. Su música confronta la calidez humana con el aislamiento digital, a partes iguales acogedora y profundamente alienante. “Nuestra música siempre ha sido un collage —un poco patchwork en lo sonoro—, pero lo que convierte este álbum en un hito para nosotros es que fuimos un paso más allá y creamos nuestro propio banco de samples”, explica el cantante y guitarrista Rhys.
El grupo genera sus propios doppelgängers en un mundo de lo casi real, donde la banda parece multiplicarse como en un salón de espejos. Baterías digitales se muestrean y se superponen a baterías reales, produciendo un efecto similar a un nacimiento a la inversa: extraído del éter y devuelto de nuevo al mundo tangible». Con un fuerte arraigo en la psicodelia desde sus inicios, la banda esta vez ha tenido que aprovechar las comodidades de la IA, el uso de bucles de bases electrónicas, así como las posibilidades de la edición en línea para ir ensamblando las piezas de este, para el arriba firmante, mejor álbum de la banda.
En EXPO (pasatiempo de tiempo completo, 2026) manejan e hibridan con soltura lo analógico y lo digital con gran solvencia, y como se decía más arriba, nos hallamos ante un disco camino en donde los integrantes de la banda han tenido que trabajar a distancia (cada uno vive en lugares diferentes y eso dificulta las cosas, pero revierte en agudizar y economizar los procesos). También es un disco que no termina en lo grabado, sino que una vez lo tengan preparado para el directo, estas canciones podrán ir enseñando nuevas aristas que se quedaron sin tomar forma en las horas de grabación previas. Unas canciones que tienen una potente agencia liminal o falla: entre la narrativa clásica del pop-rock y las reverberaciones de la electrónica tipo Urdimbre de la que ellos son muy fans.
Siguiendo estos parámetros, las canciones se suceden a través de una secuenciación que va creciendo en intensidad. La inicial “Intro” (manipulaciones con la IA según ellos mismos han confesado), sirve de puente a los ritmos fornidos de “Picto”, con un sonido cercano al postrock de unos Tortugacon la batería ejerciendo de palanca de cambios. Las notas de un piano suenan al inicio de la preciosa melodía que esculpen en “I Could Just Do it”, cuyos ecos nos hacen recordar a los Radiohead de En arcoiris: la electrónica se inserta a la perfección a la senda construida a base de arreglos psicodélicos, y lo mismo ocurre con “This Time I’m Present”, un tema que reverbera sobre ecos motorik y la amenaza de tormenta eléctrica.
La pátina Urdimbre parece salir a relucir en algún momento de “Square Root Of None”, en donde las bases son escurridizas, y se pueden escuchar ecos de Juventud sónica, Amar y hasta de Colectivo de animales. El aliento dance y ambient más un poco de estereolaboratorio sirven de referentes en “Weights Of Measures”, mientras que “Incomplete Symphony” revuelven en el cajón de bucles pregrabados para dar forma a una hermosa letanía psicodélica que parece el daguerrotipo de unos Los chicos de la playa en ácido.
Escucha Ulrika Spacek – EXPO