
Con el western Ladrones de trenes volvieron a reunirse dos especialistas del género: El actor principal e icono de Hollywood John Wayne, así como el director y guionista Burt Kennedy. El veterano condecorado en múltiples ocasiones, que sirvió en la Segunda Guerra Mundial y debutó en Hollywood como instructor de esgrima, participó en numeroso westerns, varios de ellos junto a Wayne.
Para el amigo del director Kenney, Budd Boetticher, fue incluso “el mejor guionista de westerns de todos los tiempos”. Y así lo demuestra con Ladrones de trenes, que tuvo un rodaje de lo más complicado.
Mientras que el director Budd Boetticher estaba lleno de elogios hacia Kennedy, el antiguo soldado mostraba una vena más autocrítica. En sus memorias sobre la industra cinematográfica, Hollywood Trail Boss: Behind The Scenes of The Wild, Wild Western, fue especialmente duro con el último cuarto de siglo de su carrera, aunque elogió Ladrones de trenes como una excepción “realmente buena”.
Esto resulta significativo si se tiene en cuenta la complicada historia de producción de la película. Incluso antes del inicio del rodaje surgieron desacuerdos entre el director y su antiguo mentor John Wayne, ya que este se resistía al deseo de Kennedy de dar un papel al actor Jack Elam. Según se dice, Wayne no tenía buena opinión de Elam porque le había eclipsado en Río lobo.
A partir de ahí, los problemas no hicieron más que comenzar. Poco antes de iniciar el rodaje, Wayne se rompió dos costillas, lo que limitó considerablemente su movilidad. Por ello, el guion tuvo que reescribirse para dar a su personaje un enfoque más estratégico y reflexivo, ya que no habría podido interpretar la caracterización inicialmente prevista, más impulsiva y física de Lane.
Aun así, algunas de escenas de acción no podían modificarse y Wayne se mostró reacio a recurrir a trucos de cámara o a dobles para este proyecto. Ladrones de trenes se convirtió así en una de las experiencias de rodaje más dolorosas de su carrera.
Y, más allá de este problema, la producción tampoco transcurrió sin contratiempos: uno de los decorados exteriores se incendió. Afortunadamente no hubo heridos, pero el incidente alteró tanto el presupuesto como el calendario de rodaje.