Estamos en marzo y todavía es pronto para anticipar qué nos deparará el año musical, pero lo cierto es que Vida y Milagros (Discos 17 Dolores) de bernal ya se postula como uno de los trabajos más sólidos de este 2025. Contundente, energético y profundamente cohesionado, el segundo largo de Bernal confirma la consolidación de una banda que dialoga con el post-midwest pop de referentes como Fútbol americano oh Taxi de la muerte para Cutiesin perder de vista un imaginario más cercano a la escena de guitarras estatal.
Los valencianos Álvaro Martínez Gil, Mickele Morra, Carlos Martínez y Eduardo Nogués afinan aquí su discurso sin cerrarlo del todo, dejando espacio para que las canciones (ya sólidas en estudio) respiren y crezcan en directo
Un trabajo que llega en un momento en el que bernal ya no necesitan presentarse ni explicarse demasiado. El disco se grabó en agosto de 2024 en El mixterioestafa Raúl Abellán a los mandos, pero lo importante no es tanto el dónde cómo el cuándo. Después de meses de directo, el grupo entra al estudio con las ideas claras y un discurso ya definido. El resultado es un álbum unitario, donde cada canción ocupa un lugar preciso dentro del conjunto y ninguna existe al margen del relato global que quieren presentar: un disco que se entiende como obra, no como suma de partes.
Desde Muzikalia entrevistamos a Eduardo, bajista del grupo, y una de las voces que mejor explica el momento que atraviesa la banda.
«Hemos expandido los extremos: ahora lo fuerte es más fuerte y lo suave más suave. También suena más ‘en tu cara’»
Lo primero de todo, enhorabuena por Vida y Milagros. Han pasado solo unas semanas desde su salida, ¿cómo os encontráis ahora mismo, con el disco ya fuera y empezando a tomar vida propia?
Estamos muy emocionados. Tenemos los másters desde hace un montón y nos moríamos de ganas de que la gente pudiera escuchar estos temas, que significan tanto para nosotros. Mola mucho ver cómo las canciones están conectando tan rápido. Estamos realmente agradecidos.
El disco se abre con un primer bloque de tres canciones que resulta muy significativo. “Enero en València” arranca desde un registro claramente hardcore pop, con una carga emocional cercana a la forma de entender el género por bandas como Viva Belgrado. ¿Sentíais que esta intensidad debía marcar desde el primer minuto el tono del álbum?
La verdad es que no fue algo buscado, se dio de forma bastante natural. Más allá del registro hardcore, pensamos que tiene una introducción muy progresiva, que va generando tensión, y sentimos que es una forma brutal de empezar este relato.
En “Música para Eduardo” se mantiene ese pulso, combinando spoken word y líneas más melódicas que amplían el retrato sonoro, con un papel instrumental muy protagonista. ¿Cómo trabajasteis esa evolución natural a partir del tema anterior, sin romper la cohesión del inicio?
Es curioso que lo preguntes porque nació de forma súper natural. Tenía una idea de tapping con el bajo y la probé en el local justo al acabar de tocar “Enero en València”, y casó de forma muy orgánica. Nos gustó el efecto de transición de un tema al siguiente y compusimos “Música para Eduardo” teniendo eso muy en cuenta.
“Dolores Marqués”, en cambio, se desplaza hacia la escena de guitarras más cercana al indie actual, aunque sin perder crudeza ni tensión, y con una letra muy conectada con el contexto social en torno a la vivienda. Viendo el conjunto, ¿creéis que estas tres canciones, cada una desde su propio lenguaje, funcionan como una síntesis bastante fiel de lo que es este nuevo trabajo?
Diría que sí. Muestran bastante bien el tono general del álbum, con pasajes más suaves y otros más tralleros, además de letras cotidianas y sencillas junto a otras de corte más social.
Vida y Milagros es vuestro segundo largo, pero el proyecto nace en un momento muy concreto: después de la pandemia. Antes publicasteis ¿Qué tal todo allí fuera?, compuesto durante ese periodo, y poco después el EP La necesidad de contarlo. Mirando atrás, ¿cómo fue levantar una banda en un contexto tan incierto?
Como decimos siempre, hacemos esto porque nos flipa y, en cierto modo, lo necesitamos. No nos juntamos con ningún fin más allá de hacer canciones y disfrutar de nuestra compañía. Por eso siento que no tuvimos que ‘levantar’ una banda como tal, sino que fuimos quedando, componiendo, haciendo nuestras cosas y, de alguna forma, ‘mágicamente’ estamos aquí.
A nivel sonoro, el disco se percibe muy cohesionado, con una identidad muy reconocible. ¿Cómo fue el proceso de composición y grabación para dar forma a ese sonido?
Siento que es algo totalmente natural. Vamos escribiendo ideas, ya sean musicales o letras, y poco a poco las vamos macerando entre los cuatro, sin un objetivo concreto. La composición suele partir de uno de nosotros, de una idea base, y luego se comparte con el resto para que cada uno aporte su identidad. Creo que suena cohesionado porque nos entendemos muy bien a nivel musical y personal.
¿Qué diferencias encontráis con vuestro anterior trabajo?
A nivel canciones, creo que hemos expandido los extremos: ahora lo fuerte es más fuerte y lo suave más suave. También suena más ‘en tu cara’. Buscábamos sonar más potentes y por eso fuimos a trabajar con Raúl Abellán, de El mixterio. Él nos ayudó mucho con el reparto de los instrumentos, qué hace cada uno en cada momento, a respetar el protagonista de cada parte, analizar estructuras, tonos… un largo etcétera.
A nivel lírico, el disco habla desde un punto de vista diferente al del primero. Analiza la vida y el día a día desde un lugar sin juicio, aceptando y observando los cambios. Tratamos de plasmar nuestras vivencias de los últimos años: independizarse, saltar de lleno al mundo laboral, relaciones, familia, así como nuestra relación entre nosotros y cómo vivimos la gira.
¿Cómo fue la experiencia de trabajar con Raúl en Mota del Cuervo y qué creéis que aportó al disco?
Por recalcar: siento que Raúl ha sido una parte clave del proyecto. Desde las preproducciones online, hicimos varias sesiones por cada tema, hasta el momento de grabar y la edición. Se trabaja muy a gusto con él. Fueron dos semanas muy intensas y les guardamos muchísimo cariño.
Uno de los aspectos más llamativos del disco es todo el universo visual que lo rodea, con un trabajo muy potente junto a d’Matinada Studi, especialmente visible en piezas como “Dientes”.
Una vez tuvimos las demos, empezamos a plantear cosas. Cuando ya estaban los másters, quedamos con ellos y nos pusimos a currar. La verdad es que les dejamos libertad creativa al cien por cien: les propusimos algunas ideas, pero les dejamos volar. Nos entienden a la perfección. Llevamos currando con ellos desde el principio y sentimos que son una parte más de la banda.
Precisamente, una de las grandes sorpresas ha sido el cortometraje que une todas las canciones del álbum. ¿Cuándo surge la idea de entender Vida y Milagros como una obra audiovisual completa y no solo como un disco?
Esta idea la tuvimos bastante pronto y juraría que nació desde d’Matinada. Al ver que habíamos parido un disco con tanta continuidad sónica, nos llamó la atención la idea de crear un soporte visual que acompañara esa sensación. Estamos muy contentos con cómo ha quedado todo y sentimos que el proyecto es muy redondo.
El disco cuenta además con colaboraciones muy especiales: El Fin del Mundo en “Rutina”, Pumuky en “Sóleo” o Carlota en “Los días largos”. ¿Cómo nacieron estas colaboraciones y qué sentís que aporta cada una al relato del disco?
Nacieron de forma bastante natural. Carlota es amiga desde hace tiempo y nos gustó la idea de tener una voz más dulce, ya que era un tema más acústico. Sentimos que empasta muy bien con la voz de Avo.
Lo de Atarearse surgió porque Avo es muy fan y hicieron contacto por Twitter. Nos propuso la colaboración al resto y nos cuadró totalmente. Estamos muy contentos de tener a alguien tan especial en el disco.
En el caso de El Fin del Mundoestamos súper contentos porque somos muy fans. Tenemos influencias parecidas y empezamos a tener contacto por redes después de conocerlas en su bolo de Donosti. Pensamos que sus voces quedarían guais en esta canción y nos tiramos el triplazo… que entró.
“Una amistad perdida” está siendo una de las canciones que mejor está funcionando. Fue single y sorprendió por su sonido más electrónico, quizá descolocando a quienes venían siguiendo vuestra trayectoria. ¿Os apetecía precisamente generar ese pequeño desplazamiento?
Totalmente. Este tema generó debate entre nosotros y fue Javi Sierra (Calima Booking) quien nos dijo que podía molar lanzar algo diferente como primer adelanto.
En la recta final aparecen “Caminos, canales” y “Puertos”, dos canciones claramente conectadas entre sí, tanto musical como conceptualmente. ¿Qué buscabais transmitir con este cierre doble del disco?
Resumir el concepto del proyecto. Al principio era un solo tema: lo trajo Carlos a mi estudio y duraba casi siete minutos. Empezamos a trabajarlo y, cuando se lo llevamos a Raúl, nos propuso reestructurarlo y separarlo en dos canciones. Nos flipó la idea. Sentimos que le da un sentido global: la primera es más directa y corta, y la segunda más “dibujo libre”, como decía Raúl.
Tenéis ya programados alrededor de una docena de conciertos. A nivel emocional, ¿qué partes del disco os apetece que cobren más peso en directo y cómo estáis preparando estos conciertos?
Las partes más corales, como el estribillo de “Dolores Marqués” o “Nunca quise”, y algunas melodías de guitarra como las de “Una amistad perdida” o “Caminos, canales”. Personalmente, lo que más me llena es oír a la gente cantar las letras y las líneas de guitarra. Es algo realmente mágico.
¿Habrá una adaptación clara de los temas, cambios en arreglos o una puesta en escena pensada específicamente para este álbum?
Sí, con mucho mimo. Queremos llevar esa sensación de continuidad al directo y mantener la energía todo el rato. Hemos trabajado bien el setlist para equilibrar los temas antiguos con los nuevos y creemos que hemos encontrado un buen punto. Tenemos muchísimas ganas de presentar este disco por todos lados.
Ha sido un placer hablar contigo Eduardo. Para cerrar, una pregunta más abierta: después de todo este recorrido, ¿qué significa para ti la música?
Un medio por el que expresarse, soltarlo todo y conocer y conectar con gente nueva, nuevos lugares, y compartir tiempo con amigos.
Escucha Vida y Milagros de Bernal