Cómodamente instalados en una ola de inspiración y efervescencia creativa después de ese doble salto mortal que supuso el excelente Desde Flores y Entrañas (Sonido Muchacho, 2023), Mujeres vuelven a la inmediatez de Siento Muerte (Sonido Muchacho, 2020) en un disco que introduce como refrescante novedad la producción a cargo del siempre fiable Raúl Pérez en el mítico estudio de La Mina, tras un largo periplo con Sergio Pérez a los mandos.
En su manera artesanal de concebir la creación, humanizándola y mirando a los ojos al oyente, hay una auténtica declaración de intenciones. La música de Mujeres cruje imperfecta, resuena honesta y enarbola un discurso que poder incorporar a nuestras experiencias vitales. Añadamos un punto de ironía y entenderemos por qué jugar con el sufrimiento en los títulos puede ser una forma de relativizar bastante recomendable.
Para este Es Un Dolor Inexplicable, Pol Rodellar, Yago Alcover y Arnau “Tito” Sanz tenían claro que había que arrancar a piñón, sin guardar munición alguna en la recámara. Y lo cierto es que ya desde esos primeros compases del single “Alucinante”, se impone la urgencia y la inmediatez de unas melodías que beben de fuentes que picotean en el subterráneo de aquí y de allá. Como tan bien refleja el escritor Miqui Otero en la nota de prensa, podríamos asociar el fuego a la música del trío catalán, siendo en el poder abrasador de sus frenéticas estructuras donde se hacen fuertes sus característicos textos, aludiendo a sentimientos acaso enmascarados en fría coraza digital. La pulsión analógica e incendiaria de “Caen Imperios” reincide en esa máxima de llamar a las cosas por su nombre, invocando a una resistencia de la que llevan haciendo bandera desde hace ya varias décadas. Las energías se calman en “Después Destello”, con un riff cristalino y una pegada que la convierten en futurible clásico de su repertorio, actuando de reposado espejismo para una primera mitad de álbum que tiene en el pulso tan Labios negros de “Un Golpe” el marchamo de bofetada reaccionaria. Ahí está si no la incontestable “Cristales” que promete emociones fuertes en directo , dibujando de paso un eje imaginario sobre el que orbita la esencia de este nuevo ejercicio ejecutado con la afilada concisión que tan bien define al sonido de Mujeres. Las guitarras desatan instintos y sacuden entrañas llevando las atmósferas a un plano que revitaliza el alcance de su propuesta, convirtiéndola en una experiencia desgarradora y reveladora a partes iguales.
Repuestos de la onda expansiva dejada por la cara-a del disco, la segunda mitad arroja una estimulante paleta de matices y recursos que redondean el carácter dinámico y variado de la presente entrega. El tema titular entona un sentido tratado sobre cómo levantarse tras la caída, con un crescendo marca de la casa y unos de esos estribillos tan familiares. Esa fuerza imparable que resuena en la dinámica de sus progresiones y de sus textos convierte a Mujeres en una especie de religión en la cual sus fieles vierten esa máxima de que, detrás de la complejidad inherente al paso del tiempo y a las dinámicas de las relaciones de distinto calado, se halla un aprendizaje del que, pese a todos los sinsabores, se puede extraer al fin y al cabo una lectura positiva. Así “Canción De Amor” reflexiona ácida sobre los entresijos puertas adentro de los vínculos aparentemente saneados, constituyendo un nuevo ejemplo de como radiografiar el desencanto sin caer en la autocomplacencia, guardándose para el epílogo de “Existen Heridas” un volcánico carrusel guitarrero marca de la casa y no apto para cardíacos. Sin margen para el buenismo, dejando que las cosas puedan cicatrizar y sanar sin obcecarse en la culpa o en la prisa.
Completado con nota el espacio del álbum enfocado al pogo puño en alto, es en el tramo final donde aguardan cambios de marcha y aproximaciones exitosas a esa otra vertiente del sonido del power-trío, más reposada e igual de efectiva. La dupla conformada por “El Verano” y la espectoriana “Si Pudieras Ver Mi Futuro” bajan las revoluciones aumentando si cabe el impacto de unos fraseos que duelen con su crudo realismo. Ese que alude a los lugares asociados a personas y momentos, ahora desfigurado en forma de borroso recuerdo. “Contigo…contigo…contigo”. “Futuro…futuro…futuro”. Aunque este sea imperfecto y a menudo desafinado, como un boceto capaz de reflejar con precisión la eterna paradoja de Mujeres: la lealtad por encima del yo.
Escucha Mujeres – Es Un Dolor Inexplicable