El Papa León XIV visitó este sábado durante diez horas el pequeño principado de Mónaco, de apenas 2,2 kilómetros cuadrados de territorio, habitado por 39 mil habitantes. Solo nueve mil son nacidos allí, el resto son extranjeros residentes, en el país con el mayor número de multimillonarios del mundo.
El Papa, que habló siempre en francés, el idioma oficial de Mónaco, criticó en uno de sus primeros discursos “los abismos entre pobres y ricos” y dijo que “cada talento, cada oportunidad, cada bien depositado en nuestras manos tiene un destino universal, una exigencia intrínseca de no ser retenido sino redistribuido”.
En una clara referencia a los conflictos mundiales criticó que “la ostentación de la fuerza y la riqueza de la prevaricación perjudican al mundo y amenazan la paz”.
Señaló en otro discurso “las estructuras de pecado que excavan abismos entre pobres y ricos, entre privilegiados y descartados, entre amigos y enemigos”.
En el Palacio del Príncipe, donde lo recibió el reinante príncipe Alberto II, el pontífice, en su primer saludo desde el balcón donde una multitud lo recibió con entusiasmo, instó a los habitantes de Mónaco a usar su riqueza con prudencia y “don de la pequeñez”.
“Es importante especialmente en un momento en el que la exhibición de poder y la lógica de la opresión están dañando al mundo y poniendo en peligro la paz”, agregó.
El Papa León XIV, este sábado, durante su breve visita a Mónaco. Foto: ANSA El Vaticano y el principado de Mónaco son los dos Estados más pequeños del mundo.
Visita a la tumba de Grace Kelly
El príncipe Alberto II es hijo de la famosa actriz norteamericana Grace Kelly, que se había casado con el príncipe Rainiero III, y que murió en un accidente automovilístico.
La tumba de Grace Kelly se encuentra en la catedral metropolitana, que el Papa visitó. En su discurso, León XIV instó a evitar fundar la vida social “sobre la producción de la riqueza”.
Dijo que las diferencias, “nunca se conciertan en ocasión de división”.
El pontífice, en un Estado que tiene al catolicismo como religión oficial, instó a la iglesia a “defender y promover la vida de todo hombre y toda mujer, desde su concepción hasta su fin natural”.
También pidió a los católicos que “ofrezcan nuevos mapas de orientación capaces de frenar aquellos impulsos del secularismo que corren el riesgo de reducir el hombre al individualismo y de fundar la via social sobre la producción dela riqueza”.
Por último el Papa León se preguntó: “¿Estamos realmente defendiendo al ser humano?”, “Estamos protegiendo la dignidad de la persona, de la vida en todas sus fases?, ¿Es realmente justo y esta inspirado en la solidaridad el modelo eoonómico y social vigente?”
El pontífice se dirigió luego a la plaza de la Iglesia de Santa Devota, dedicada a la patrona de Mónaco.
Una multitud de fieles frente a la iglesia de Santa Devota, para ver al Papa León XIV, este sábado. Foto: ANSA Misa en un estadio
Tras almorzar en el episcopado, el Papa se dirigió , a media tarde, al estadio Louis II, donde le esperaban 15 mil personas.
En su intervención, el pontífice denunció que las guerras que ensangrentan el mundo “son fruto de la ideolatría del poder y del dinero”. En un puesto de honor, cerca del altar, se encontraban el príncipe Alberto, su esposa Charlene y el resto de la familia Grimaldi, de origen genovés, que reina en el país desde hace siglos.
El Papa pidió a la Iglesia que ayude a “ser lugar de acogida, de dignidad para los pequeño y los pobres, de dignidaid integral e inclusivo..
La homilia sirvió también al pontífice para volver a gritar no a la guerras. “¡No nos acostumbremos al estruendo de las armas ni a las imágenes de la guerra!”, pidió.
“La paz no es un mero equilibrio de fuerzas, es obra de corazones purificados de quines ven el el otro a un hermano al que cuidar, no a un enemigo al que abatir”, afirmó
“Aun hoy cuantos cálculos se hacen en el mundo para matar inocentes”, añadió,. También llamo a “hacerse cargo de toda existencia humana, en cada una de sus fragilidades, desde que es concebido en el seno materno hasta que envejece. Como nos ha enseñado el Papa Francisco, la cultura de la misericordia rechaza la cultura del descarte”.
Su presencia e intervención en el estadio concluyó su gira. El Papa se trasladó después al helipuerto de Mónaco, donde lo despidió el príncipe Alberto II. El aparato partió hacia Roma donde llegará en torno a las 19 hora local, las 15 hora argentina.