
La campaña 2025/26 de girasol es histórica, con un crecimiento exponencial en superficie y producción, motorizado por la apuesta de los productores a este cultivo y de los buenos precios internacionales del aceite, que se mantienen desde que comenzó hace cuatro años la guerra entre Rusia y Ucrania.
Todos esas motivaciones – ya sean productivas, de mercado o geopolíticas – dieron como resultado una cosecha estimada récord: según proyecciones de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, el volumen a obtenerse escalará hasta las 7,3 millones de toneladas, un salto del 30% respecto a la campaña anterior (5,6 millones de toneladas) y de más del 80% en comparación con la 2023/24.
Esta previsión oficial se ubica muy por encima de lo calculado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BdeC), que espera una cosecha de 6,4 millones de toneladas. Esta usual diferencia se da porque Agricultura toma en cuenta todos los usos que se le dan al grano, no solo lo que tiene como objetivo el circuito comercial.
Según la cartera nacional, ya se cosechó el 61% del área sembrada a nivel nacional, con las labores ya finalizadas en gran parte de las provincias del norte del país (Chaco, Formosa, Santiago del Estero), Santa Fe y Entre Ríos, mientras que en Buenos Aires y La Pampa, se observan avances del 30% y 43%, respectivamente.
Por el lado de Córdoba, según el Departamento de Información agronómica de la Bolsa de Cereales local (Bccba), ya se ha cosechado el 50% de la superficie destinada al girasol.
Como se dijo anteriormente, los precios internacionales del aceite se mantienen en niveles elevados desde que Rusia invadió Ucrania y desató una guerra entre estas dos potencias girasoleras que perdura hasta el día de hoy.
En este contexto, la Bolsa cordobesa destacó que “el mercado local exhibe una gran solidez con un precio disponible promedio de US$ 380 la tonelada, posicionándose en niveles cercanos a los máximos del 2022”.
Esta situación no solo impulsó la molienda per se, sino que la cosecha récord dará lugar a una mayor actividad industrial
En este sentido, la Secretaría estima que se procesarán alrededor de 6 millones de toneladas durante el ciclo comercial 2025/26, un incremento interanual del 27% en el volumen total.
“A su vez, entre enero y febrero, ya han sido transformadas alrededor de 685.000 toneladas, registrándose una mayor molienda respecto al año previo en prácticamente todas las provincias que industrializan girasol”, destacó la Bccba.
Por el lado de la comercialización, al 18 de febrero se llevan compradas 3,1 millones de toneladas de girasol proveniente de la campaña 2025/26, lo cual, representaría el 44% de producción a nivel nacional.
“Dicho avance, se posicionaría ocho puntos porcentuales por encima del observado durante el ciclo comercial 2024/25 (36%) a la misma fecha y al promedio de las últimas cinco campañas”, destacó la entidad bursátil.
A su vez, las existencias de girasol en acopios, plantas industriales y terminales elevadoras de granos al primero de marzo alcanzaron los 2,23 millones de toneladas, el mayor volumen de los últimos once años.
En lo que respecta al mercado externo, entre enero y marzo, han sido aprobadas declaraciones juradas por ventas al exterior (DJVE) por un total de 857.000 toneladas de semilla, 408.000 toneladas de aceite y 578.000 toneladas de harina de girasol.
“A partir de dichos tonelajes se puede inferir que, para hacer frente a dichos compromisos, serían necesarias alrededor de 3 millones de toneladas de semilla y, dicho volumen, se encuentra en línea con las compras realizadas al momento por los industriales y exportadores. De esta manera, la demanda local contaría con la materia prima necesaria para hacer frente a sus compromisos, al menos en el corto plazo”, completó la Bolsa cordobesa.