Es casi una costumbre: cada vez que hay una convocatoria juvenil de la Selección Argentinaaparece algún pibe de Río. Y cuando eso sucede, las miradas se posan rápido en ellos, proyectándolos como futuras promesas. Tobías Goytía, extremo de la Sub 17, empieza a recorrer ese camino: con dos goles y una asistencia en la victoria 4-1 ante Perúfue determinante para que el equipo dirigido por Diego Placente arrancara con el pie derecho en el primer partido del torneo.
Goytía representa otra de las cartas fuertes del semillero CARP en este Sudamericano. Con apenas 15 años, fue el goleador de la Séptima de River en 2025, con 24 tantos en 31 partidos, números que no pasaron desapercibidos puertas adentro del club. Ese rendimiento le valió la firma de su primer contrato profesional hasta 2029 y una cláusula de rescisión de 100 millones, una cifra que refleja tanto su proyección como la política de blindaje que River aplica sobre sus principales talentos juveniles.
Su historia futbolística comenzó en el club El Apache, donde dio sus primeros pasos antes de llegar a Núñez. Allí, bajo la estructura formativa de River, su evolución fue sostenida y marcada: dejó de ser únicamente un jugador de banda para convertirse en un mediocampista más completo, con capacidad para adaptarse a distintos roles dentro del campo. Dinámico, con buena lectura de juego y una notable aceleración en los últimos metros, logró destacarse especialmente por su facilidad para el uno contra uno y su agresividad ofensiva.
Dentro del esquema de Placente, Goytía aporta un perfil vertical que encaja con la idea de un equipo que busca profundidad constante. Puede desempeñarse por derecha, como volante interno o incluso como enganche, una versatilidad que lo vuelve una pieza interesante en el armado ofensivo. Su capacidad para asistir, romper líneas y aparecer en zona de definición lo convierten en un jugador difícil de marcar, sobre todo en contextos de transiciones rápidas.
“Ahora llego más al área y hago más goles”había explicado durante su etapa formativa, en una frase que hoy cobra sentido a partir de su rendimiento en el debut. Ante Perú, no sólo mostró personalidad, sino también eficacia. En su primer gol -el tercero de Argentina- recibió un pase filtrado, atacó el espacio con decisión y, pese a tener una opción de pase clara, eligió definir por su cuenta. La resolución fue precisa y dejó en evidencia su confianza.
El segundo tanto fue una muestra de lectura y oportunismo. Tras un error en la salida del rival, Goytía reaccionó más rápido que todos, recuperó la pelota y encaró directo hacia el arco. En el mano a mano, no dudó: esperó el momento justo y definió cruzado para sellar la goleada. A eso le sumó una asistencia, completando una actuación que lo posicionó como una de las figuras de la jornada.
Admirador de Toni Kroos, combina despliegue físico con inteligencia para ocupar los espacios, una cualidad cada vez más valorada en el fútbol moderno. En un contexto donde River sigue alimentando a las selecciones juveniles, su nombre empieza a instalarse con fuerza. Recién dio su primer paso en el torneo, pero su impacto inicial invita a pensar que puede ser uno de los grandes protagonistas de esta camada.




