Durante 17 años, la identidad real de Satoshi Nakamoto, el nombre detrás de la creación de Bitcoin, se mantuvo como uno de los grandes enigmas de internet. Hubo decenas de hipótesis, nombres repetidos hasta el cansancio y varias pistas falsas. Ninguna alcanzó para cerrar el caso.
Ahora, una investigación publicada por el New York Times volvió a reactivar ese debate con una tesis fuerte: el candidato más probable para haber creado Bitcoin es Adam Back, un criptógrafo británico, referente histórico del movimiento cypherpunk y figura influyente dentro del ecosistema cripto.
La nota, firmada por los periodistas John Carreyrou y Dylan Freedman, no presenta una prueba definitiva. El propio diario reconoce que solo Satoshi podría demostrar sin discusión quién es, por ejemplo moviendo algunas de las monedas que se le atribuyen desde los primeros bloques de Bitcoin.
Pero el trabajo reúne una enorme cantidad de indicios técnicos, históricos, ideológicos y lingüísticos que, según sus autores, apuntan en la misma dirección.
El punto más interesante de la investigación no es solo a quién señala, sino también cómo llegó hasta ahí. El Times reconstruyó el camino a partir de miles de mensajes viejos de internet, correos revelados en un juicio, archivos de listas cypherpunk (un grupo anarquista de los 90 que quería empujar la criptografía) y análisis comparativos del lenguaje.
En el centro de todo aparece Back, hoy empresario y referente de Bitcoin, pero desde hace décadas metido en la discusión sobre dinero digital, privacidad y criptografía.
La historia empezó a moverse para Carreyrou después de ver el documental de HBO “Money Electric: The Bitcoin Mystery”, que había intentado identificar a Satoshi y apuntaba hacia el desarrollador canadiense Peter Todd.
El periodista no quedó convencido con esa hipótesis, pero sí le llamó la atención una escena en la que Adam Back reaccionaba con incomodidad cuando se mencionaba su nombre como posible creador de Bitcoin.
A partir de ahí apareció otra veta. Durante el juicio civil en Londres contra Craig Wright, el australiano que durante años afirmó ser Satoshi sin poder probarlo, salieron a la luz cientos de correos entre Satoshi y Martti Malmi, uno de los primeros colaboradores del proyecto Bitcoin.
Para el Times, ese material amplió como nunca antes el archivo de textos auténticos del creador de la criptomoneda. Si la pista técnica estaba demasiado bien escondida, la clave podía estar en la escritura.
Las primeras señales que siguió el Times
Adam Back, el posible creador del Bitcoin. (Crédito: The New York Times)
Back asiste a conferencias de manera regular. (Crédito: The New York Times)La investigación del New York Times parte de dos hipótesis iniciales. La primera es que Satoshi probablemente era británico. La segunda, que casi seguro formaba parte del universo cypherpunk, la comunidad de criptógrafos, programadores y activistas que desde los años 90 discutía cómo usar la tecnología para proteger privacidad, anonimato y libertad frente a gobiernos y grandes instituciones.
El Times menciona varias razones para creer eso. En el primer bloque de Bitcoin, Satoshi dejó incrustada una frase tomada de la edición británica del diario The Times of London sobre el rescate bancario de 2009.
En sus textos también mezclaba ortografía y giros británicos con expresiones estadounidenses. Y, además, publicó el white paper de Bitcoin (en este enlace) en la lista de correo Cryptography, un espacio muy ligado al mundo cypherpunk.
Ese primer recorte no resolvía demasiado, pero sí achicaba el universo. Adam Back encajaba enseguida en ese perfil: británico, activo dentro de los cypherpunks y muy vinculado a debates históricos sobre dinero electrónico, privacidad y sistemas distribuidos.
Otro de los hallazgos metodológicos más llamativos del trabajo fue bastante menos sofisticado de lo que podría imaginarse. Carreyrou leyó durante meses el corpus textual de Satoshi y fue anotando palabras, expresiones y giros que le resultaban distintivos. La lista llegó a tener más de cien entradas.
Entre esos términos aparecían frases como “human friendly”, “on principle”, “abandonware”, “hand tuned”, “partial pre-image”, “burning the money” o “a menace to the network”. Después comparó ese repertorio con el de varios sospechosos habituales.
Según la reconstrucción del Times, Adam Back era el que más coincidencias acumulaba. No era una prueba concluyente, pero sí un patrón que empezó a repetirse demasiado. A eso se sumó otra observación: Back tenía varias características que coincidían casi de manual con el perfil de Satoshi.
Por qué Adam Back pasó a ser el sospechoso principal
Back no es un nombre cualquiera dentro de la historia de Bitcoin. En 1997 inventó Hashcash, un sistema pensado para combatir el spam con una lógica de prueba de trabajo computacional. Ese concepto sería después una pieza central del funcionamiento de Bitcoin. De hecho, Satoshi lo citó de manera explícita en el white paper.
Su formación también calza con la arquitectura técnica de Bitcoin. Según la nota del New York Times, Back se apasionó temprano por la criptografía, trabajó con PGP, estudió sistemas distribuidos y programaba en C++, el mismo lenguaje en el que Satoshi escribió la primera versión del software de Bitcoin.
A eso se suma el marco ideológico. Back participó durante años de discusiones cercanas al criptoanarquismo y al libertarianismo tecnológico: menos poder estatal, más privacidad y menos capacidad de vigilancia sobre la vida económica de los usuarios. Bitcoin nació en ese mismo clima de época, con una desconfianza profunda hacia bancos, gobiernos y sistemas centralizados.
El hallazgo más fuerte: un “mapa” de Bitcoin escrito antes de Bitcoin
Los indicios del hallazgo. (Crédito: The New York Times)El núcleo duro de la investigación aparece cuando el Times asegura haber encontrado, en viejas listas de correo de los años 90, algo parecido a un borrador conceptual de Bitcoin en mensajes escritos por Back entre 1997 y 1999.
Según el diario, en esos posteos Back ya describía casi todos los elementos centrales que después aparecerían en Bitcoin: un sistema de dinero digital sin bancos, distribuido, resistente a la censura, con privacidad para emisor y receptor, escasez programada y verificación pública sin necesidad de confiar en una autoridad central.
También propuso que la emisión de las monedas requiriera más esfuerzo computacional a medida que avanzara el tiempo, una idea muy cercana al ajuste de dificultad del minado de Bitcoin. E incluso planteó la necesidad de contar con un registro público e inmutable de las transacciones, un antecedente conceptual muy claro de la blockchain.
Para el Times, ahí está uno de los puntos más fuertes del caso: Back no solo tenía el perfil técnico para ser Satoshi. También había pensado, años antes, casi todos los ladrillos con los que después se construyó Bitcoin.
Los correos que, para el Times, no cierran
Existe un argumento conocido contra la hipótesis de que Back sea Satoshi. En agosto de 2008, antes de publicar el white paper, Satoshi le escribió a Back para consultarle cómo citar correctamente su paper de Hashcash. Esos correos suelen leerse como una prueba de que eran dos personas distintas.
Sin embargo, el New York Times plantea otra posibilidad: que esos mails hayan funcionado como una coartada. El diario observa una inconsistencia que considera relevante.
En esos intercambios parece que Satoshi todavía no conocía b-money, la propuesta de dinero digital de Wei Dai. Pero el paper de Hashcash que Satoshi quería citar ya mencionaba a b-money como posible aplicación.
Dicho de otro modo, si Satoshi realmente había leído con atención el trabajo de Back, debería haber conocido también esa referencia. El Times sostiene que esa contradicción vuelve sospechosos esos mails y refuerza la necesidad de acceder a sus metadatos originales, algo que Back no aceptó entregar al periodista.
Pero hay un detalle que el New York Times considera muy sugestivo es la secuencia pública de Adam Back frente a Bitcoin. Durante años, Back había sido muy activo cada vez que se discutía dinero electrónico en listas de correo cypherpunk. Pero cuando Bitcoin apareció en 2008, prácticamente se borró de la conversación.
El diario afirma que no encontró rastros de participación suya en las discusiones iniciales sobre Bitcoin durante 2008 y 2009. Su primera intervención pública relevante sobre la criptomoneda llegó recién en 2011, unas semanas después de que Satoshi desapareciera definitivamente del proyecto.
Para los autores, esa transición resulta demasiado conveniente: mientras Satoshi estaba activo, Back se llamaba a silencio. Cuando Satoshi se esfuma, Back empieza a hacerse visible cada vez más dentro del ecosistema Bitcoin.
El análisis del lenguaje y las marcas de escritura
La forma de escribir y las pistas británcias, clave. (Crédito: The New York Times)La nota también se apoya en estudios de estilo. Primero, el Times recurrió a un análisis de stylometry, una técnica que compara patrones de lenguaje entre distintos autores. En esa prueba, Back quedó entre los nombres más cercanos al white paper de Bitcoin, aunque los resultados no fueron concluyentes y Hal Finney también apareció muy arriba.
Donde el diario cree haber encontrado señales más fuertes fue en otro nivel de detalle: errores repetidos, usos poco frecuentes de guiones, alternancia entre formas británicas y estadounidenses y términos técnicos raros.
Para profundizar eso, Carreyrou y Freedman armaron una base de datos con archivos de las listas Cypherpunks, Cryptography y Hashcash. Partieron de más de 34.000 usuarios históricos y redujeron la muestra a 620 candidatos que habían escrito sobre dinero digital antes de la aparición de Bitcoin.
A partir de ahí compararon palabras técnicas, errores de escritura y tics de estilo. Según el Times, Back volvió a quedar arriba en varias mediciones: cantidad de términos raros compartidos con Satoshi, coincidencias exactas en errores de guionado y uso de ciertas expresiones muy poco comunes dentro de ese universo.
Los detalles técnicos que más pesaron
Entre todos los elementos que el New York Times subraya, hay algunos que aparecen como especialmente fuertes. Son los que mejor condensan la hipótesis del diario sobre Adam Back:
- inventó Hashcash, una herramienta conceptual central para el minado de Bitcoin
- participó del mundo cypherpunk donde se discutieron durante años las bases del dinero digital
- propuso, antes de 2008, ideas que anticipaban privacidad, descentralización, escasez y verificación pública
- compartía con Satoshi términos técnicos y marcas de escritura muy específicas
- conocía de cerca a figuras clave como Hal Finney y Wei Dai
- y, según el Times, dejó zonas oscuras o inconsistencias cuando se lo confrontó con esa evidencia
El cara a cara en El Salvador y los otros sospechosos
Nayib Bukele, impulsor de Bitcoin en El Salvador. Foto: ReutersDespués de meses de trabajo, Carreyrou decidió confrontar a Back en persona. Viajó a El Salvador, donde el empresario iba a participar de una conferencia de Bitcoin, y consiguió una reunión en el hotel.
Según el relato del Times, durante dos horas le presentó punto por punto las evidencias reunidas. Back negó ser Satoshi varias veces. Dijo que todo podía explicarse por coincidencias y sostuvo que no había ninguna prueba directa en su contra.
Pero el diario remarca que hubo momentos de incomodidad, silencios y respuestas poco convincentes. En especial cuando se le preguntó por su desaparición del debate público justo en los años en los que Satoshi estaba activo, por afirmaciones suyas previas sobre supuesta participación en discusiones de 2008 y por la negativa a entregar los metadatos de los correos.
El periodista también creyó detectar un posible lapsus verbal cuando Back respondió a una cita específica de Satoshi como si hablara en primera persona de sí mismo. Back después negó que hubiera sido un desliz.
La investigación también pasa revista a otras teorías conocidas. El caso de Hal Finney sigue siendo uno de los más fuertes en la cultura Bitcoin, pero el Times recuerda que murió en 2014 y que hubo al menos un mensaje atribuido a Satoshi en 2015. Len Sassaman enfrenta el mismo problema temporal: murió en 2011.
El caso de Nick Szabo, durante años uno de los favoritos por su proyecto “bit gold”, pierde fuerza en la nota por supuestas debilidades técnicas exhibidas en discusiones recientes. Y el de Peter Todd, empujado por el documental de HBO, le parece al diario demasiado endeble y basado en una torpeza operativa incompatible con el nivel de anonimato que mantuvo Satoshi.
La conclusión: una acusación fuerte, pero sin prueba definitiva
La prueba concluyente no fue confirmada por Back, pero es fuerte. Foto: ReutersLa conclusión del New York Times es clara, aunque no absoluta. Para el diario, Adam Back es hoy el sospechoso más sólido para haber sido Satoshi Nakamoto. Lo sostiene por la suma de coincidencias técnicas, históricas, lingüísticas e ideológicas.
Pero también reconoce el límite central de toda esta historia: sigue faltando la evidencia definitiva. En el ecosistema Bitcoin, eso significa una sola cosa. Mientras no aparezca una prueba criptográfica irrefutable, como el movimiento de fondos ligados a las primeras billeteras de Satoshi, todo seguirá siendo circunstancial.
Aun así, la investigación tiene peso porque ordena y profundiza una hipótesis que circulaba desde hace años, pero que nunca había sido reconstruida con este nivel de detalle. Y porque vuelve a mostrar que el gran misterio de Bitcoin no es solo una curiosidad biográfica. También es una cuestión de poder, influencia y dinero en el corazón mismo del sistema cripto.