
La gestión del diseño es una herramienta estratégica de competitividad en las pymes nacionales. En el marco del lanzamiento de la 14° edición del Sello de Buen Diseño Argentino (SBD), una jornada de clasterización reunió a evaluadores y estudios distinguidos para desmenuzar el proceso de una política pública que lleva más de 20 años mapeando la innovación en el territorio.
En la jornada, se analizaron los beneficios de obtener el sello, el impacto del diseño en la industria nacional y el fortalecimiento de las redes federales de diseño, entre otras alianzas como la red DiSUR y la Cámara Argentina de Diseño.
Además, el coordinador del Plan Nacional de Diseño de la subsecretaría Pyme, Sebastián Feinsilber, adelantó que trabajan en una articulación con Corea del Sur con el objetivo de abrir una convocatoria junto a empresas de distintos sectores. Además, el sello anunció una prórroga hasta el 8 de mayo.
Según Feinsilber, “el Sello de Buen Diseño Argentino es una distinción oficial a todo lo que produce el país en materia de innovación. Este tiene dos objetivos. Por un lado, plantear estándares e estimular la incorporación de diseño como herramienta de competitividad en las pymes argentinas y por otro lado mapear lo que pasa en el país en materia de innovación y promoverlo tanto nacional como internacionalmente”.
Para la Red Federal de Diseño, el sello no es solo una distinción, sino es una verdadera puesta en valor. “El sello le da al diseño un respaldo institucional que abre puertas comerciales y, sobre todo, posiciona a nuestra disciplina como un motor estratégico para la industria argentina. Participar es validar que lo que hacemos transforma realidades en cada punto del país”.
Como en años anteriores, las categorías del Sello de Buen Diseño Argentino son Equipamiento y Mobiliario, Indumentaria y Textil, Productos de Consumo, Calzado y Marroquinería, Productos Industriales y Estrategia de Comunicación Visual, con sus subcategorías.
Según Gustavo Stecher, titular de Membranding, «siempre acompañamos al SBD porque creemos que es importantísimo discutir lo público, de apoyar el diseño, las empresas, los productos, los objetos, y a toda la dinámica de la industria cultural y de la industria productiva”.
Stecher exhibió como caso los fundamentos del sistema de identidad de Aeropuertos Argentina, distinguido por el sello en la edición anterior. “El propósito de la empresa era formar parte del viaje, o sea, estar más cerca. Hasta ahora los gerenciadores de aeropuertos siempre estaban muy alejados del usuario, entonces lo que buscaban era estar más cerca y formar parte (que el aeropuerto sea la primera parte del viaje) que el usuario tenga ganas de disfrutarlo y acercarse a ellos».
Ezequiel Cafaro detalló acerca de su distinción para el diseño del libro “MMCV 3880” (que recorre con textos, planos, croquis e imágenes algunas obras más relevantes del estudio de arquitectura MMCV). «Básicamente es un libro de doble lectura, mediante una navegación de imágenes, planos, textos y bocetos, revela tanto los resultados como el proceso detrás de cada proyecto”, dice el diseñador.
La diseñadora Laura Varsky se refirió al modelo de evaluación, en donde generalmente surgen distintos puntos de vista entre los distintos integrantes del comité, que se reúne en comisiones organizadas por sectores productivos. “Es un debate sumamente interesante que se hace a partir de los proyectos que vemos”, remarcó.
A su vez, Lucrecia Piattelli, directora de DiSUR, valora que el sello incluya una mirada con perspectiva de género «que nos incluye dentro del jurado con una gran representación y que por lo tanto también nuestros intercambios entre jurados dan lugar a otras miradas”.
Para el diseñador industrial Sebastián Dovis, «el proceso de evaluación es interdisciplinar. Me ha tocado participar en mesas donde hay representantes de sectores productivos, representantes de instituciones, académicos, profesionales, lo cual lo hace muy interesante la evaluación desde diferentes puntos de vista”.
Y subrayó: “es importante la participación y que el sello siga existiendo. Porque creo que pone en agenda al diseño en los sectores productivos. Eso es muy valorable, que el diseño tenga más protagonismo y reconocimiento social”.
De este modo, y con presencia en eventos internacionales vinculados a la disciplina en Brasilia, Bangkok y Barcelona (entre otras articulaciones), el Sello sigue impulsando el diseño y la innovación argentina en diálogo con las empresas.